Las 7 maravillas del sistema solar

Estamos en la mayor era de descubrimientos en el espacio. Naves espaciales sofisticadas se aventuran en territorios desconocidos todos los días. Exploramos las siete maravillas más impresionantes del Sistema Solar. Nuestra travesía virtual comienza con un viaje a Encélado, una de las lunas exteriores de Saturno, donde géiseres de hielo surgen de su superficie. Continuaremos hacia los famosos anillos de Saturno, cuyas cadenas montañosas rivalizan con los mismos Alpes. Entraremos en el ojo de la tormenta más grande conocida, la Gran Mancha Roja de Júpiter. Volaremos por el Cinturón de Asteroides, que contiene millones de rocas que sobraron de la formación del Sistema Solar. Iremos al Monte Olimpo, el volcán más grande, situado en Marte. Por último tendremos un encuentro con la superficie abrasadora del Sol, para terminar el viaje en la exploración de nuestro planeta Tierra.

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UN UNIVERSO NO HECHO PARA NOSOSTROS

Fragmento de “Un punto azul pálido” narrado por su mismo autor, Carl Sagan.

Un punto azul pálido es una fotografía de la Tierra tomada por la sonda espacial Voyager 1 desde una distancia de 6 000 millones de kilómetros.

Texto de CARL SAGAN inspirado en esta fotografía

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo … Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve.

En nuestra oscuridad -en toda esta vastedad-, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. Dependemos sólo de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que formadora del carácter. En mi opinión, no hay quizá mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido.