HOLOGRAMAS CON ONDAS WIFI

Las ondas wifi sirven para crear hologramas

Permiten crear una imagen 3D de una persona usando únicamente la red doméstica

Investigadores alemanes han conseguido fabricar un holograma usando ondas wifi en vez de láser. El holograma refleja la imagen tridimensional de un objeto en un ordenador, a partir de las ondas wifi. En el futuro permitirá crear el holograma de una persona usando únicamente la red doméstica y localizarla en un edificio a través del wifi.

Innvestigadores alemanes han conseguido utilizar las ondas wifi que circulan en una habitación para crear un holograma de un objeto presente en esa sala. La tecnología permitiría en el futuro crear un holograma de una persona usando únicamente las ondas wifi de la red doméstica, sin necesidad de estar presente en la misma habitación o vivienda.

De momento la tecnología está en fase experimental, pero sus creadores piensan que en cinco o diez años se podrán usar las ondas wifi para localizar a una persona dentro de un edificio, más que para comunicarse con ella.

Wifi es la abreviatura de Wireless Fidelity, un conjunto de normas para redes inalámbricas que permiten la comunicación entre sus componentes mediante ondas electromagnéticas, que son las que han servido para la fabricación del holograma en esta investigación.

Las ondas wifi están separadas entre sí a una distancia menor que la de las ondas de radio y mayor que la distancia entre microondas, lo que les otorga una frecuencia única que no puede ser alterada por otras señales.

La comunicación mediante ondas wifi se consigue utilizando la cresta y la depresión de las ondas para enviar información, representando la cresta el 1 y la depresión del 0. De esta forma, las cadenas de 1 y 0 se pueden traducir a mensajes (letras, números y códigos) a través de los cuales se puede navegar por Internet.

Dimensión inesperada 

La nueva tecnología otorga a las ondas wifi una nueva dimensión inesperada, ya que podrían usarse para observar el interior de una habitación usando únicamente las ondas wifi y su incidencia sobre los objetos presentes en la sala.

La proeza se consigue creando un holograma de la habitación con ondas wifi. Los investigadores, Friedemann Reinhard y Philipp Holl, han sustituido el rayo láser que se usa para fabricar holografías por las ondas wifi. De esta forma, han construido un holograma de una delgada cruz de aluminio de un metro de ancho, según un artículoaceptado para publicación en Physical Review Letters.

La holografía es una técnica avanzada de fotografía que se basa en la creación de hologramas. Un holograma de un objeto o de una escena es un registro plano, realizado con un rayo láser sobre una película fotosensible, de la interferencia que se produce entre dos haces de luz coherentes cuando la luz de uno de los haces se refleja en el objeto. Cuando la película recibe la luz desde una perspectiva adecuada se proyecta una imagen tridimensional: el holograma.

Tal como se explica al respecto en la revista Science, el holograma de la cruz se basa en las características de las ondas wifi, a través de las cuales los investigadores alemanes pudieron construir el holograma de la cruz en un ordenador.

Un transmisor wifi fue colocado en una habitación, a 90 centímetros de la parte posterior de la cruz. Asimismo, un receptor wifi fue colocado a 1,4 metros de la parte delantera de la cruz, con la finalidad de que pudiera representar el papel de una placa fotográfica, capaz de capturar imágenes de la cruz. Un segundo receptor fijo fue colocado a una distancia mayor, a pocos metros, para tener una visión directa del emisor.

Nuevo tipo de holograma 

Lo que quedaba por hacer era relativamente sencillo: fabricar un holograma con las señales que llegaban a ambos receptores. No es un holograma tal como se consigue con un láser, ya que en realidad no están capturando fotográficamente la imagen, pero el resultado permite observar el objeto y sus formas. La cruz podía observarse en la pantalla del ordenador, sin ninguna cámara presente en la habitación.

Evidentemente, se tienen que dar determinados requisitos para que esta técnica holográfica basada en wifi funcione, pero esta investigación constituye un primer paso que puede aportar interesantes innovaciones en el campo de las ondas wifi.

También habría que ver si la técnica funciona estando los objetos situados en una habitación colindante al espacio donde está en emisor de ondas wifi, ya que estas ondas tienen un alcance de unos veinte metros en interiores.

Los investigadores señalan que ya existen algunas formas de utilizar señales wifi para rastrear el movimiento de personas dentro de un edificio, y que gracias a su experimento, estas técnicas evolucionarán rápidamente llevando a usar las ondas wifi más para localizar personas que para comunicarse con ellas. Dentro de 5 o 10 años.

Fuente: Tendencias21

Anuncios

El futuro de la humanidad en manos de la IA

Nick Bostrom ¿Qué sucede cuando nuestras computadoras se vuelven más inteligentes que nosotros?

Un equipo de expertos investiga en un Instituto de Oxford los riesgos de extinción del ser humano.

Necesitamos sabiduría para enfrentar el futuro. Para saber si los progresos tecnológicos de vanguardia van en la dirección adecuada o no; si favorecen al ser humano o todo lo contrario. Para tener una idea de qué hacer si se presentan escenarios que ponen en riesgo la supervivencia de la especie, como los derivados de la amenaza nuclear, la modificación de microbios letales o la creación de mentes digitales más inteligentes que el hombre. A reflexionar sobre este tipo de cuestiones se dedican un puñado de cerebros en un lugar ubicado en Oxford y llamado el Instituto para el Futuro de la Humanidad.

Al frente de un heterodoxo grupo de filósofos, tecnólogos, físicos, economistas y matemáticos se encuentra un filósofo formado en física, neurociencia computacional y matemáticas, un tipo que desde su adolescencia se encontró sin interlocutores con los cuales compartir sus inquietudes acerca de Schopenhauer, un sueco de 42 años que se pasea por las instalaciones del Instituto con un brebaje hecho a base de vegetales, proteínas y grasas al que denomina elixir y que escucha audiolibros al doble de velocidad para no perder un segundo de su preciado tiempo. Se llama Nick Bostrom, y es el autor deSuperinteligencia: Caminos, Peligros, Estrategias, un libro que ha causado impacto, una reflexión acerca de cómo afrontar un futuro en que la inteligencia artificial supere a la humana, un ensayo que ha recibido el respaldo explícito de cerebros de Silicon Valley como Bill Gates y Elon Musk, de filósofos como Derek Parfit o Peter Singer, de físicos como Max Tegmark, profesor del Massachusetts Institute of Technology. Un trabajo que, además, se coló en la lista de los libros más vendidos que elabora The New York Times Book Review. La ONU le reclama para que exponga su visión, sociedades científicas como The Royal Society le invitan a dar conferencias, una de sus charlas TED lleva ya contabilizados más de 1.747.000 visionados. Y Stephen Hawking ya ha alertado al mundo: hay que tener cuidado con la Inteligencia Artificial.

El Instituto para el Futuro de la Humanidad —FHI, siglas en inglés— es un espacio con salas de reuniones bautizadas con nombres de héroes anónimos que con un gesto salvaron el mundo —como Stanislav Petrov, teniente coronel ruso que evitó un incidente nuclear durante la Guerra Fría— donde fluyen las ideas, los intercambios de impresiones, donde florecen hipótesis y análisis. Sobre todo, por las tardes-noches: el jefe es, como él mismo confiesa, un noctámbulo; se queda en la oficina hasta las dos de la madrugada.

“En el momento en que sepamos cómo hacer máquinas inteligentes, las haremos”, afirma Bostrom, en una sala del Instituto que dirige, “y para entonces, debemos saber cómo controlarlas. Si tienes un agente artificial con objetivos distintos de los tuyos, cuando se vuelve lo suficientemente inteligente, es capaz de anticipar tus acciones y de hacer planes teniendo en cuenta los tuyos, lo cual podría incluir esconder sus propias capacidades de modo estratégico”. Expertos en Inteligencia Artificial que cita en su libro aseguran que hay un 90% de posibilidades de que entre 2075 y 2090 haya máquinas tan inteligentes como los humanos. En la transición hacia esa nueva era habrá que tomar decisiones. Inocular valores morales a las máquinas, tal vez. Evitar que se vuelvan contra nosotros.

A analizar este tipo de supuestos y escenarios se dedica este hombre que en estos días lee intensivamente sobre machine learning (aprendizaje automático, rama de la inteligencia artificial que explora técnicas para que las computadoras puedan aprender por sí solas) y economía de la innovación. Para Bostrom el tiempo nunca es suficiente. Leer, leer, leer, asentar conocimientos, profundizar, escribir. “El tiempo es precioso. Es un bien de gran valor que constantemente se nos desliza entre los dedos”.

La gente parece olvidar la guerra nuclear. Un cambio para mal en la geopolítica podría ser un peligro

Estudiar, formular hipótesis, desarrollarlas, anticipar escenarios. Es lo que se hace en este Instituto donde se cultiva la tormenta de ideas y la videoconferencia, un laberinto de salas dominadas por pizarras vileda con diagramas y en cuyo pasillo de entrada cuelga un cartel que reproduce la portada de Un mundo feliz, la visionaria distopía firmada por Aldous Huxley en 1932. Un total de 16 profesionales trabajan aquí. Publican en revistas académicas, hacen informes de riesgos para compañías tecnológicas, para gobiernos (por ejemplo, el finlandés) o para la ONU, que se dispone a crear su primer programa sobre Inteligencia Artificial —uno de cuyos representantes andaba la semana pasada por las oficinas del FHI—. Niel Bowerman, director adjunto, físico del clima y exasesor del equipo político de Energía y Medio Ambiente de Barack Obama, explica que en el instituto siempre estudian cómo de grande es un problema, cuánta gente trabaja en él y cómo de fácil es realizar progresos en esa área para determinar los campos de estudio.

Bostrom es el hombre que comanda el Instituto, el que decide por dónde se transita, el visionario. Desarrolla su labor gracias al impulso filantrópico de James Martin, millonario interesado en las cuestiones de los riesgos existenciales del futuro que impulsó el FHI hace diez años para que se estudie y reflexione en torno a aquellas cosas en las que la industria y los gobiernos, guiados por sus particulares intereses, no tienen por qué pensar.

Al filósofo sueco, que formó parte en 2009 de la lista de los 100 mayores pensadores globales de la revista Foreign Policy, le interesa estudiar, sobre todo, amenazas lejanas, a las que no le gusta poner fecha. “Cuanto más largo sea el plazo”, dice, “mayores son las posibilidades de un escenario de extinción o de era posthumana”. Pero existen peligros a corto plazo. Los que más le preocupan a Bostrom son los que pueden afectar negativamente a las personas como las plagas, la gripe aviar, los virus, las pandemias.

En cuanto a la Inteligencia Artificial y su cruce con la militar, dice que el riesgo más claro lo presentan los drones y las armas letales autónomas. Y recuerda que la guerra nuclear, aunque tiene pocas probabilidades de llegar, sigue siendo un peligro latente. “La gente parece haber dejado de preocuparse por ella; un cambio para mal en la situación geopolítica podría convertirse en un gran peligro”.

“Hay una carrera entre nuestro progreso tecnológico y nuestra sabiduría, que va mucho más despacio

La biotecnología, y en particular, la posibilidad que ofrece el sistema de edición genética CRISPR de crear armas biológicas, también plantea nuevos desafíos. “La biotecnología está avanzando rápidamente va a permitir manipular la vida, modificar microbios con gran precisión y poder. Eso abre el paso a capacidades muy destructivas”. La tecnología nuclear, señala, se puede controlar. La biotecnología, la nanotecnología, lo que haga alguien un garaje con un equipo de segunda mano comprado en EBay, no tanto. Con poco se puede hacer mucho daño.

Superada su etapa transhumanista —fundó en 1998 junto a David Pearce la Asociación Mundial Transhumanista, colectivo que aboga de modo entusiasta por la expansión de las capacidades humanas mediante el uso de las tecnologías—, Bostrom ha encontrado en la Inteligencia Artificial el terreno perfecto para desarrollar su trabajo. La carrera en este campo se ha desatado, grandes empresas —Google compró en 2014 la tecnológica DeepMind— y Estados pugnan por hacerse con un sector que podría otorgar poderes inmensos, casi inimaginables.

Uno de los escenarios que proyecta en su libro, cuya versión en español publica el 25 de febrero la editorial Teell, es el de la toma de poder por parte de una Inteligencia Artificial (AI, siglas en inglés). Se produce una explosión de inteligencia. Las máquinas llegan a un punto en que superan a sus programadores, los humanos. Son capaces de mejorarse a sí mismas. De desarrollar grandes habilidades de programación, estratégicas, de manipulación social, de hacking. Pueden querer tomar el control del planeta. Los humanos pueden ser un estorbo para sus objetivos. Para tomar el control, esconden sus cartas. Podrán mostrarse inicialmente dóciles. En el momento en que desarrollan todos sus poderes, pueden lanzar un ataque contra la especie humana. Hackeardrones, armas. Liberar robots del tamaño de un mosquito elaborados en nanofactorías que producen gas nervioso, o gas mostaza.

Esta es simplemente la síntesis del desarrollo de un escenario. Pero, como decía la crítica de Superinteligencia de la revista The Economist, las implicaciones de la introducción de una segunda especie inteligente en la Tierra merecen que alguien piense en ellas. “Antes, muchas de estas cuestiones, no solo las del AI, solían estar en el campo de la ciencia ficción, de la especulación”, dice Bostrom, “para mucha gente era difícil de entender que se pudiera hacer trabajo académico con ello, que se podían hacer progresos intelectuales”.

El libro también plantea un escenario en que la Inteligencia Artificial se desarrolla en distintos sectores de manera paralela y genera una economía que produce inimaginables cotas de riqueza, descubrimientos tecnológicos asombrosos. Los robots, que no duermen, ni reclaman vacaciones, producen sin cesar y desbancan a los humanos en múltiples trabajos.

— ¿Los robots nos enriquecerán o nos reemplazarán?

— Primero, tal vez nos enriquezcan. A largo plazo ya se verá. El trabajo es costoso y no es algo deseado, por eso hay que pagar a la gente por hacerlo. Automatizarlo parece beneficioso. Eso crea dos retos: si la gente pierde sus salarios, ¿cómo se mantiene? Lo cual se convierte en una cuestión política, ¿se piensa en una garantía de renta básica? ¿En un Estado del Bienestar? Si esta tecnología realmente hace que el mundo se convierta en un lugar mucho más rico, con un crecimiento más rápido, el problema debería ser fácil de resolver, habría más dinero. El otro reto es que mucha gente ve su trabajo como algo necesario para tener estatus social y que su vida tenga sentido. Hoy en día, estar desempleado no es malo solo porque no tienes dinero, sino porque mucha gente se siente inútil. Se necesitaría cambiar la cultura para que no pensemos que trabajar por dinero es algo que te da valor. Es posible, hay ejemplos históricos: los aristócratas no trabajaban para vivir, incluso pensaban que tener que hacerlo era degradante. Creemos que las estructuras de significado social son universales, pero son recientes. La vida de los niños parece tener mucho sentido incluso si no hacen nada útil. Soy optimista: la cultura se puede cambiar.

A Bostrom se le ha acusado desde algunos sectores de la comunidad científica de tener visiones demasiado radicales. Sobre todo, en su etapa transhumanista. “Sus visiones sobre la edición genética o sobre la mejora del humano son controvertidas”, señala Miquel-Ángel Serra, biólogo que acaba de publicar junto a Albert Cortina Humanidad: desafío éticos de las tecnologías emergentes.“Somos muchos los escépticos con las propuestas que hace”. Serra, no obstante, deja claro que Bostrom está ahora en el centro del debate sobre el futuro de la Inteligencia Artificial, que es una referencia.

— ¿Proyecta usted una visión demasiado apocalíptica en su libro de lo que puede ocurrir con la humanidad?

— Mucha gente puede quedarse con la impresión de que soy más pesimista con la AI de lo que realmente soy. Cuando lo escribí parecía más urgente tratar de ver qué podía ir mal para asegurarnos de cómo evitarlo.

— Pero, ¿es usted optimista con respecto al futuro?

— Intento no ser pesimista ni optimista. Intento ajustar mis creencias a lo que apunta la evidencia; con nuestros conocimientos actuales, creo que el resultado final puede ser muy bueno o muy malo. Aunque tal vez podríamos desplazar la probabilidad hacia un buen final si trabajamos duramente en ello.

— O sea, que hay cosas que hacer. ¿Cuáles?

— Estamos haciendo todo lo posible para crear este campo de investigación de control problema. Hay que mantener y cultivar buenas relaciones con la industria y los desarrolladores de Inteligencia Artificial. Aparte, hay muchas cosas que no van bien en este mundo: gente que se muere de hambre, gente a la que le pica un mosquito y contrae la malaria, gente que decae por el envejecimiento, desigualdades, injusticias, pobreza, y muchas son evitables. En general, creo que hay una carrera entre nuestra habilidad para hacer cosas, para hacer progresar rápidamente nuestra capacidades tecnológicas, y nuestra sabiduría, que va mucho más despacio. Necesitamos un cierto nivel de sabiduría y de colaboración para el momento en que alcancemos determinados hitos tecnológicos, para sobrevivir a esas transiciones.

Fuente: El País

LOS TRABAJOS DEL FUTURO

LOS TRABAJOS DEL FUTURO

¿Cuáles serán los empleos tecnológicos del futuro?

El avance de la ciencia y la tecnología global demandan nuevas especializaciones para lograr mantener el ritmo de crecimiento. ¿Estás preparado para ser un experto en el futuro?

¿Qué nos depara el futuro? Suele ser una pregunta común que nos hacemos al pensar en nuestro bienestar personal en los años que vendrán. Pero si ampliamos ese foco y en lugar de pensar en nuestro pequeño paso por este mundo miramos más allá, podremos tener una perspectiva un poco mayor de lo que podría llegar a presentarle el futuro profesional a nuestros hijos, nietos y bisnietos.

La tecnología domina gran parte de los avances de la humanidad, y proporciona las herramientas necesarias para que esa evolución sea constante y sólida, pero sin la mano de obra especializada, todo esto podría quedar paralizado. Es verdad que la infinita curiosidad del ser humano nos ha permitido evolucionar a través del tiempo basados en el infalible método “prueba-error”, pero en cierto punto, sin un ingeniero, científico, matemático, o programador, algunas cosas encontrarían su techo en poco tiempo.

Para tomar un punto de referencia histórico similar al actual, podemos decir que la Revolución Industrial, fecha de inicio de la producción en masa, hito que vino de la mano de la máquina de vapor como bandera, fue el comienzo de un proceso de desarrollo tecnológico en el que por primera vez la sociedad estaba involucrada y veía que su alcance y poderío era mayor que antes.

Este hito movilizó las industrias, los medios de transporte y obviamente el consumo, como nunca antes se había visto. La humanidad ya formaba parte del proceso de evolución tecnológica que había comenzado.

Pero esto también requirió de una gran masa de personas capacitadas para avanzar en los logros siguientes, lo que generó el perfeccionamiento de ingenieros, acereros, matriceros, agrimensores, químicos, entre tantos otros.

Así como en la Edad Media un herrero prestigioso podía tener status imperial, en los siglos siguientes, médicos, pensadores, ingenieros y matemáticos fueron ocupando esos estratos sociales de prestigio, que eran considerados como los visionarios del futuro.

En la actualidad existen muchas profesiones que han desaparecido, justamente por la evolución de algunos sectores de la industria y la tecnología. Un matricero fue reemplazado por un software de CAD y una impresora de prototipado rápido, un pintor o un chapista por un robot que pinta y endereza metales. Hasta algunas profesiones relacionadas con la salud comienzan a ver droides enfermeros o cuidadores de ancianos en los mismos pasillos donde circulan a diario.

¿Qué perspectiva podemos tomar para ver la evolución de estas profesiones y comprender lo que podría necesitarse en el futuro?

La ingeniería siempre ha sido la punta de lanza de la evolución humana. Desde una microscópica lente para entrar en un cuerpo humano hasta un puente de kilómetros de largo, esta profesión ha sido necesaria para el desarrollo. En el futuro quizás sean necesarios más ingenieros eólicos, solares y espaciales, si tenemos en cuenta la necesidad de producir energía renovable y no contaminante, así como también sostener nuestro lugar en el espacio exterior, quizás en poco tiempo en forma permanente.

Una estación espacial permanente o una fija en algún planeta podría requerir de agricultores espaciales, personas capacitadas para generar alimentos y mantener a una población estable.

La cantidad de robots tanto en la Tierra como en el espacio requerirá de miles de expertos reparadores de tiempo completo para evitar que en poco tiempo, estos droides comiencen a acumularse y convertirse en chatarra como ocurre hoy con la tecnología doméstica.

¿Buscas empleo?

Tu futuro empleo, el de tus hijos o el de tus nietos podría estar entre estos probables segmentos más desarrollados en el futuro:

Medicina: La manipulación genética, la biomedicina y la epidemiología entre otros campos de los que se esperan grandes avances en los próximos años, serán terreno propicio para nanomédicos, encargados de implantar minúsculas prótesis y robots. El crecimiento y velocidad de propagación de los virus también requerirá de expertos en cuarentenas, con habilidades para contener focos de infección y evitar su alcance. En un futuro que casi pisamos, fabricantes de partes del cuerpo tendrán la tarea de fabricar prótesis, tejidos e incluso órganos. La salud mental generará cada vez más demanda de profesionales para controlar adicciones, estrés, problemas de aprendizaje y fobias, entre otros tantos desequilibrios provocados por el vértigo al que estamos sometidos en una sociedad moderna basada en el consumo.

Ingeniería: La exigencia del cuidado ambiental a las industrias y el ritmo de consumo exigirán un nuevo nivel de ingenieros, especializados en centros de reciclaje, fuentes de energía renovables, tratamiento de efluentes y . El crecimiento de los vehículos alternativos también necesitará de expertos para reparar autos eléctricos, aviones no tripulados o incluso, maquinaria pesada robotizada.

Informática: Muchas de las profesiones que existen en la actualidad tendrán su espacio y demanda en el futuro cercano. Desarrolladores, expertos en seguridad informática, robótica, manejo de contenidos, redes sociales y cualquier tipo de interfaz dentro de la World Wide Web (si existe como la conocemos hoy en día) o del futuro mercado televisivo interactivo y por demanda, serán los principales empleos en una era donde la información domina el consumo global.

Consumo y alimentación: El crecimiento poblacional y los cada vez menos espacios disponibles para la agricultura impulsarán la agricultura hidropónica como alternativa, tanto a nivel calidad (no requiere de pesticidas) como de espacio utilizable (un metro cuadrado de suelo puede contener 100 plantas de frutilla). La ingeniería genética también tendrá un rol destacado en el futuro, con el objetivo de obtener más alimentos con mejores prestaciones y tolerancia a los cada vez más extremos climas terrestres.

Sociedad: Hace varios años que Bill Gates fomenta la educación democrática. Incluso se encarga de financiar proyectos para llevar conocimientos de grandes universidades a todos los confines del mundo. Pero según declaró hace pocas semanas  mientras participaba de una conferencia en Davos, Suiza, “un profesor de Stanford delante de 160 mil alumnos online es alentador pero no suficiente”. Los profesores virtuales o avatares permitirán sustituir la enseñanza presencial por contenidos más dinámicos y al alcance de toda la población, para crear más y mejores oportunidades de desarrollo intelectual. También serán necesarios especialistas en el incómodo cambio climático que está sufriendo nuestro planeta, para evitar tener que abandonar zonas de los continentes por los climas extremos que han provocado las mega industrias. A un nivel menor, pilotos, arquitectos y guías de turismo espaciales podrán ofrecer una mejor experiencia de viaje cuando los vuelos fuera de la atmósfera sean tan comunes (y accesibles) como pasar 10 días en una playa del caribe. Abogados virtuales que resuelvan los millones de conflictos por daño moral, privacidad y propiedad intelectual en internet, organizadores virtuales de bibliotecas y documentación de empresas y traductores de idiomas en un mundo cada vez más globalizado, también podrían ser excelentes oportunidades de empleos para nuestros descendientes.

Se estima que para el año 2030 la población mundial ascenderá a 8.300 millones de individuos, la demanda de alimentos crecerá un 50%, la de agua un 30%, y quizás naciones como China e India sean consolidadas y reconocidas como grandes líderes mundiales, y motores de la industria, siempre y cuando Beijing y Nueva Delhi tengan la suficiente cantidad de expertos en cambios climáticos como para evitar convertirse en ciudades fantasmas en las próximas décadas.

Fuente: FayerWayer

Bitcoin, un experimento que puede ser el dinero del futuro

Bitcoin, explicado para torpes

¿Qué es minar bitcoin? – Minería de bitcoin .- Conceptos básicos.

Bitcoin mining mexico butterfly labs 10gh/s

El Bitcoin Presenta grandes posibilidades comerciales y económicas, aunque tiene serios riesgos, señalan los expertos

Bitcoin, la moneda virtual más popular, está siendo cada vez más aceptada en los comercios, y ofrece múltiples oportunidades para experimentar con nuevas formas de contratos económicos. A cambio, carece de seguridad jurídica en torno a su uso, y sufre gran volatilidad motivada por la especulación. De todo ello hablaron varios expertos españoles esta semana, en el Instituto de la Ingeniería de España.

Las monedas virtuales, y en concreto la más conocida, Bitcoin, se están abriendo paso como forma de pago a nivel mundial, aunque por ahora sólo son un experimento. Su indefinición legal tiene algunas ventajas, como en el envío de remesas o en la recepción de dinero de turistas en el extranjero, pero también riesgos, por la elevada especulación y por la ausencia de garantías legales sobre la propiedad de las mismas.

Varios expertos en estas divisas virtuales describieron el lunes, en el Instituto de la Ingeniería de España (IIE), la situación actual de las mismas, así como sus posibilidades de futuro. Según informa el IIE en su web, moderó la charla Vicente Gil Durante, vicepresidente del Comité de Sociedad de la Información del IIE, que organizaba la mesa, en el marco de la Semana de la Ciencia, que dura dos semanas, y que se celebra en Madrid del 3 al 16 de este mes. El objetivo, dijo Gil Durante, era “salir con unas ideas más claras, porque unos te alarman y otros todo lo contrario”.

Jorge Ordovás, profesor de la escuela de negocios Foro de Economía Digital, declaró su “fracaso” porque lleva 15 años “intentando que la gente pague con el móvil” y aún no lo ha conseguido; y eso, dijo, a pesar de que hemos delegado casi toda nuestra vida en los smartphones.

Sobre Bitcoin explicó que ha surgido en un momento de tensión en el mercado sobre los medios de pago: ninguno consigue llevarse el gato al agua con el modelo que preconiza. “Bancos, operadoras, Google, Apple Pay… ninguno deja que el sistema vaya hacia una forma única. Empresas como Google o Apple han conseguido un volumen de usuarios que ha cambiado la realidad que vivimos, incluso nos han vendido tabletas cuando ni nos habíamos planteado que las necesitáramos, pero con esto no lo consiguen”.

Bitcoin tiene dos utilidades: como moneda y como inversión. Como moneda, explicó, tiene la ventaja de estar descentralizada, porque no la emite un banco central en concreto; aunque sí que puede llegar a centralizarse y de ser manipulado, según la Universidad de Cornell. “Los manipuladores no podrían robar, pero sí ralentizar pagos o evitar que se hagan”, explicó Ordovás.

“No deja de ser una forma distinta de dinero”, resumió Ordovás. En la calle Serrano de Madrid ya hay 27 comercios que aceptan el pago en bitcoins, a través del móvil. “Es equiparable a un cheque o una tarjeta, consta de una serie de caracteres que son mi dirección de Bitcoin”, explicó. “Me pueden hacer transferencias, como en la banca por internet, solo que con comisiones menores y más distribuidas”.

Bitcoin es digital, no tiene representación física, aunque no es muy distinto del dinero de la banca por internet, recordó. “Los bancos tampoco cambian billetes entre sí sino cifras de dinero”. Todas las transacciones de Bitcoin se registran en un libro común.

Otra diferencia con el dinero convencional es que Bitcoin es una moneda limitada. “A medida que pasa el tiempo se reduce el número de monedas que se emiten, y con el tiempo dejarán de emitirse. Unos dicen que eso es bueno, otro que es malo”.

Se trata de un entorno pseudoanónimo: “Puedo hacer operaciones en las que solo quede mi dirección, pero esa dirección puede ligarse a mi nombre por las casas de cambio en las que he comprado bitcoins, por las tiendas reales en las que he tenido que dar mis datos…”

Nacimiento

El escrito que fundó Bitcoin, en 2008, estaba firmado por un tal Satoshi Nakamoto, aunque nunca quedó claro si era un seudónimo, ni de si se trataba de una o de varias personas. Según la web oficial de Bitcoin, Satoshi abandonó el proyecto en 2010 “sin dar mucha información sobre sí mismo”. En la actualidad el jefe científico de la Fundación Bitcoin es Gavin Andresen.

“Nakamoto es posiblemente la persona u organismo que tiene un mayor número de monedas”, señaló Ordovás, y hay mucha gente que estaría encantada de saber quién es”. Según estudiantes e investigadores del Centro de Lingüística Forense de la Universidad de Aston (Birmingham, Inglaterra), se trata de Nick Szabo, bloguero y ex profesor de Derecho de la Universidad George Washington (Washington D.C., EE.UU.).

En mayo de 2010 se pagaron 10.000 bitcoins por una pizza; aunque entonces aún no cotizaba frente al dólar, cuando empezó a hacerlo, dos meses después, habrían equivalido a 1.000 dólares. En julio de ese año nació la primera casa de cambio, Mt. Gox. “Se trata de una empresa que tiene bitcoins y a la que yo le pago en dólares o euros”.

La cotización fue creciendo con el tiempo: en 2011 alcanzó la paridad con el dólar (actualmente se cambia a 340 dólares, aunque hace un año superaba los 1.200). Empezó a ser rentable robar bitcoins. Se produjeron hackeos en casas de cambio y en monederos particulares, y las primeras caídas de la cotización. “El entorno que la usaba era muy reducido y tecnófilo”.

En 2012 empezó a consolidarse, puesto que cada vez más empresas aceptaban pagos con ella. A finales de año el Banco Central Europeo empezó a interesarse por ella y por otras alternativas similares, como Litecoin. WordPress empezó a aceptarla como medio de pago.

En 2013 la cotización creció en forma exponencial. Mt. Gox -con sede en Japón- declaró la bancarrota y 850.000 bitcoins que tenía en posesión desaparecieron, aunque 200.000 aparecieron posteriormente. Eso dio lugar a que Estados Unidos obligara a las empresas que cambian bitcoins a cumplir la normativa de blanqueo de dinero. “Algunas desaparecieron, otras tuvieron que adaptarse”. Las autoridades persiguieron actividades ilícitas que se realizaban con bitcoins (como compra de droga).

“No hay una seguridad jurídica en torno a las bitcoins. Hay que hacer copias de seguridad, backups, para evitar perderlas. Y luego, usar el sentido común”, señaló, refiriéndose a un presentador de Bloomberg TV que mostró a cámara, inadvertidamente, la contraseña -un código QR- de un premio de 20 dólares en bitcoins, que fue copiada por un espectador que robó el dinero -aunque luego lo devolvió-.

Desde enero de este año la agencia de viajes en línea Destinia acepta bitcoins; otras como el gigante Dell también, y ahora PayPal. Estados Unidos y otros países han seguido por la línea de regularizar, en lugar de prohibir -algo que sólo hacen Islandia y Vietnam-. Rusia y China “han dado bandazos, en general no son muy dados a facilitar el flujo de capitales”.

El aspecto técnico

Del aspecto técnico habló más en profundidad Alberto Gómez, desarrollador de software y fundador deCoinffeine, una plataforma de intercambio de bitcoins peer-to-peer, es decir, entre particulares. “Se trata de intercambiar bitcoins sin perder la posesión de los mismos”, explicó, puesto que en las casas de cambios tanto los euros que se pagan por las bitcoins como las bitcoins en sí están en manos de la casa.

Por el momento, reconoció, “no hay incentivo para usarlo como medio de pago”, porque tiene una comisión del 0,5%, o 10 veces mayor en un cajero de bitcoins -ya hay alguno en la calle Serrano de Madrid-. “En Occidente es más interesante usar euros. Además el bitcoin tiene una volatilidad muy alta, no se puede usar como reserva de valor, salvo quizás en algún país donde la volatilidad de la moneda sea aún mayor”.

La razón principal de la volatilidad es que el usuario típico la usa para especular. Pero más que una moneda, Gómez la ve como “una tecnología” que permite “ligar lógica de negocio a las transacciones”. Es decir, que se pueden realizar transacciones complejas de forma automática, mediante el lenguaje de programación. “Es un campo para experimentar nuevos modelos”.

Por ejemplo, las bitcoins permiten la “multifirma, es decir, que dos usuarios o más sean dueños del dinero y todos tengan que dar su consentimiento para que se gasten”. Las bitcoins permiten “jugar” con el dinero, explicó.

Otra fórmula son los “oráculos: terceros de confianza que aprueban o rechazan las transacciones”. Estos sistemas complejos funcionan mediante smart contracts, que tienen unos costes mucho más bajos que fórmulas similares que se usan actualmente. Tienen que ver con la teoría de juegos, y con que se cumplan una serie de condiciones: “que ninguno de los contratantes pierdan más de una determinada cantidad de dinero, que no puedan salir con más dinero del que tenían..”

“Es como el juego de pares y nones. Da pie a loterías descentralizadas, abre muchas opciones en el mundo de las apuestas… permite las mismas cosas que se pueden hacer ahora, pero con unos costes mucho menores”.

La cuestión jurídica

Las bitcoins viven en un limbo legal que el abogado Pablo Burgueño, del despacho Abanlex, se ha decidido a explorar. “En 2011 adquirí unos céntimos de bitcoins de regalo, pero hasta 2013 no empecé a hacer pruebas en serio. Compré 200 euros en bitcoins a un alemán, y compré un gorro por internet, por 0,03 bitcoins. A las dos semanas me llegó, y dije: “Esto funciona, qué curioso”.

Luego, Burgueño compró café y galletas en un bar que aceptaba bitcoins, y decidió donar algunas a su propio despacho de abogados. “Hice un contrato como donante y donatario y lo llevé a Hacienda de la Comunidad de Madrid. Dije que había donado “bienes digitales”, se quedaron con una copia y pusieron un sello que decía “Lo investigaremos”.

En febrero de este año le hizo una consulta al Ministerio de Hacienda: “¿Qué impuestos hay que pagar? Aún estoy esperando, aunque hace una semana me pidieron más tiempo”, bromeó.

Pero Burgueño ha hecho algo aún más “alucinante” con bitcoins: constituir la sociedad de Coinffeine, la empresa de su colega de mesa Alberto Gómez. “Demostramos ante el notario que las bitcoins eran de los socios. Se utilizó una firma electrónica de tipo avanzado notarizada, el capital social se creó en bitcoins, y en el registro la aceptaron. Eso quiere decir que se les da valor a las bitcoins. ¿Cuánto? Pues lo que la gente esté dispuesto a pagar por ello”.

Gómez añadió, al respecto, que gracias a este precedente “España se ha convertido en uno de los mejores sitios de Europa para invertir en bitcoins”, puesto que se puede invertir en bitcoins en una sociedad.

Burgueño hizo también un registro de propiedad intelectual a través de la cadena de bloques, la hoja de contabilidad del sistema Bitcoin, que es accesible desde cualquier parte del mundo. “Pagué 5 céntimos de euro en lugar de 70 euros que me habría cobrado el Ministerio como tasa”, explicó.

El Congreso de los Diputados invitó a Burgueño para que les hablara de Bitcoin. “Les compré unas galletas,cookies, con bitcoins para de paso denunciar la ley de cookies ”, bromeó. “Los diputados no sabían que en la cadena de bloques no hay derecho al olvido”. Posteriormente el Gobierno recibió una consulta sobre Bitcoin, a lo que respondió: “Estamos en ello”.

Burgueño envió una consulta al Sepblac, el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias, adscrito al Banco de España, sin respuesta. Quien sí le contestó fue el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas del Ministerio de Economía. “Nos dijeron que hay dos tipos de bitcoins: las que tienes para tu empresa, con las que no vas a comerciar, y aquellas con las que sí comercias”.

Es decir, que unas son “inmovilizado intangible, como un programa de ordenador”, y las otras, que se usan para comprar, vender, etc., son una “existencia, como una tienda que tiene clavos. Nos pareció muy interesante: ya tenemos una base”.

La Dirección General de Ordenación del Juego fue la siguiente consultada. Le explicaron que las bitcoins “no son dinero, porque no son moneda de curso legal, pero a efectos de los juegos de azar vamos a aplicarle las mismas normas que aplicamos al dinero”, es decir, los impuestos y autorizaciones correspondientes. “¿Por qué han considerado cantidad de dinero a una cantidad de bitcoins? Porque la gente las usa como tal”.

“Todo empezaba a cobrar sentido. No lo entienden como un trueque, las empresas lo entienden como si fuesen monedas. Pero no se transmiten desde una cuenta bancaria, así que no dejan rastro visible para la Administración. Mi interpretación es que habrá que aplicarles el resto de normas del dinero contante y sonante, pero la Administración aún no se ha manifestado de forma rotunda”. Mientras, el Banco de España también le llamó para que les hablara de las bitcoins.

Usos prácticos

Burgueño estuvo recientemente en Perú y buscó lugares donde pudiera gastar en bitcoins. “Es lo que hago allá donde voy, si no puedo gastar euros”. Su despacho -”nuestros informes llegan al Ministerio de Defensa”, detalló Burgueño, para demostrar que no es un despacho cualquiera-, acepta pagos en bitcoins. “También aceptábamos litecoins, pero lo quitamos porque nadie las usa”.

El abogado contó una última historia. “Adquirí gratis dogecoins -otra moneda virtual-. Los metí en la cartera virtual Dogevault, y me los robaron, como a otros muchos: 126.000 dólares en total. Los míos eran sólo 0,007 euros, pero eso no era lo importante, le dije a la Policía cuando denuncié que me habían robado “unos documentos electrónicos”: si pillaban a mi ladrón, pillarían al de todos”.

El caso ha llegado a los tribunales, y la juez le ha contestado que “se ha cometido un delito, pero la red de estas monedas es tan anónima que no se puede encontrar al culpable”. Sobreseído provisionalmente, y archivado.

Para concluir, Burgueño definió lo que es para él Bitcoin: “Es muchísimo más que un medio de pago. Es complejo, complicado, está en una nube de anonimato, que aun le da más nombre, pero es mucho más. Es tan bueno lo que se puede hacer con esta tecnología…”

Félix Moreno, gestor de carteras en RockFlower Trading, y miembro de la Bitcoin Foundation -una fundación para promover y estandarizar el uso de bitcoins-, le propuso un nuevo reto a Burgueño: “Probar BTCJam, un portal de préstamos y pago de intereses en bitcoins”.

Un experimento

A juicio de Moreno, Bitcoin “sigue siendo un experimento. Quizás falta un año, o dos, para que deje de serlo”. El experto habló de la calle Bitcoin “más larga de Europa”: Serrano y alrededores. “Son 80 o 90 mil en todo el mundo. Para ellos es una integración muy trivial, se pueden aceptar pagos en bitcoins pero recibir euros, mediante un procesador de pagos que por ahora es gratuito porque está promocionándose”.

En Serrano lo aceptan bares, cafeterías, “hasta un ginecólogo… En 2013 despegó de manera espectacular en el mundo del juego en línea, tanto apuestas como videojuegos. Este año está despegando en el mundo del turismo. Como lleves 10 mil euros tienes que declararlos, pero si eres un chino en Europa te resulta muy útil que te los puedan enviar inmediatamente”.

“Es un sistema abierto, que permite experimentar. Ahora hay gente que tiene bitcoins desde hace tiempo, y que al haberse revalorizado quieren usarlos”. Empresas como CheapAir.com, o Expedia, están explorando el mercado. “He comprado billetes de Ave en Expedia con bitcoins, y funciona muy bien”. Otras como Amazon ofrecen descuentos si se usan bitcoins.

“PayPal ha anunciado que aceptará bitcoins porque el año que viene todas las empresas van a apostar por el pago con móviles. Apple Pay ha sido el detonante, y como durante unos meses no va a salir de Estados Unidos, PayPal quiere ir ocupando el mercado”, señaló.

Donde más ventajas presenta Bitcoin respecto al dinero tradicional es en las remesas. “Sin limitaciones, sin bloqueos, prácticamente gratis. El dinero electrónico de móvil a móvil M-Pesa, que se usa en Kenya, no se puede mandar fuera del país. Con Bitcoin se podrá, con una comisión diez veces menor que Western Union. Además, las transferencias internacionales siguen siendo lentas: 5 horas como mínimo, a veces cuatro días si hay un fin de semana de por medio. Con Bitcoin es instantáneo”, explicó.

Para Moreno, el mayor problema de Bitcoin es que sigue habiendo una gran parte de especuladores. “A lo mejor con el tiempo se vuelve más estable”. Otro problema es que la minería, es decir, la creación de bitcoins “se ha industrializado”, añadió Ordovás.

“No sale rentable hacerlo en casa, ni con una inversión pequeña”, explicó Gómez. “Una inversión de 1 millón de euros en pools de empresas requiere un año para recuperar la inversion”.

“Los mineros cada vez obtienen menos ingresos, y eso tensiona el ecosistema. Sin minería no existe Bitcoin como tal. Si dejan de validar el sistema, dejarán de poder hacerse transacciones”, resumió Ordovás.

Otro problema menor es que hay “cientos de monedas virtuales, algunas con cierto sentido y otras no tanto”, reconoció Ordovás. “Parte de los desarrolladores que podrían estar trabajando en Bitcoin se están distrayendo con otras”.

La criptografía cuántica podría revolucionar la criptografía “y acabar con Bitcoin”. En cuanto a los gobiernos y las empresas, como las marcas de tarjetas, podrían ver a Bitcoin “como una ayuda o un competidor”.

Esto en cuanto a los enemigos externos. Los internos son que “el número de transacciones no hace más que crecer, y se puede saturar el sistema”. Está en torno a las 80.000 al día, comparables a las que hace PayPal, 100.000, aunque aún muy pequeño comparado con las que hacen las tarjetas. El desarrollador principal, Gavin Andresen, ha sugerido una solución parcial, para aumentar en 1 millón la capacidad del sistema.

“El sistema tendrá que decidir hacia dónde se enfoca”, aseveró Andresen. “Si quiere seguir como moneda de pago, o si se utilizará para acceder a los dispositivos en el marco del Internet de las cosas”.

Bitcoins ‘peer-to-peer’

Al albur de Bitcoin están surgiendo start-ups con ideas de negocio complementarias. El representante de Coinffeine, Alberto Gómez, enumeró varias de ellas: “desde las que ofrecenalmacenamiento en frío, es decir, meter en una caja fuerte un cheque en papel, sin conexión a internet”, hasta las que fabrican cajeros de Bitcoin, o carteras.

El servicio que ofrece Coinffeine permite mantener las bitcoins y los euros en posesión de sus dueños teóricos, y no en manos de un tercero del que hay que fiarse; o al menos, en manos del banco donde los usuarios tengan su dinero.

“Nuestra aplicación usa la teoría de juegos. Tus bitcoins están almacenados de forma local. Usas tu cuenta en Paypal o en el banco para recibir tus euros a cambios de bitcoins”, explicó. “Eres propietario en todo momento de las bitcoins, e introduces a los bancos en este ecosistema”. Los usuarios se pueden hacer pagos entre cuentas de bitcoins, utilizando la misma cuenta de euros. De ese modo, no hay comisiones”.

Un “gran banco” cuyo nombre se conocerá próximamente va a colaborar con Coinffeine en su estrategia de negocio. La ventaja, explicó Gómez, es “más privacidad”, además de “seguridad jurídica, porque salvo en Nueva York no está muy claro que te tengan que dar tus bitcoins”.

Precaución

En el turno de preguntas del público, Ordovás comentó que “los bancos deberían evolucionar hacia la eliminación del secreto bancario, y Bitcoin es lo más parecido”.

Los expertos insistieron en que es un experimento, y en que la gente no invierta grandes cantidades de dinero. “El mayor riesgo es perder las bitcoins porque te roban el móvil y no has hecho copias de seguridad; o personas que han intentado enviarle bitcoins a alguien y se han equivocado de dirección… es algo que hay que conocer bien”, recalcó Moreno. “Es una inversión de muy alto riesgo, o una tecnología con la que jugar”.

Con todo, para las empresas es rentable, al menos por el momento. “Aunque la fluctuación es muy alta, desde el punto de vista de un comercio los aceptaría. Para el usuario final es muy arriesgado, porque no consigues gran cosa en general”.

La crisis ha aumentado el interés por Bitcoin, pero su mayor interés, a juicio de Moreno, “es dedicarle tiempo a entenderla, como tecnología. Hay empresas interesadas, fondos de un inversión… Para un ingeniero son oportunidades laborales o financieras”. Desde el IIE, cerró Gil Durante, “se abre la puerta a las monedas virtuales”.

Fuente: tendencias21

‘Terminator’, de la ficción a la realidad

Declaraciones de Stephen Hawking sobre que los robots podrían destruir al hombre desataron polémica.

El sometimiento de los humanos ante una tropa de robots que gobiernan el mundo no ha dejado de ser una preocupación, alimentada por los avances de la tecnología y surgida por la ciencia ficción de películas y libros, una exitosa fórmula que desborda taquillas y agota ejemplares. Pero, ¿qué tan posible es que esto suceda?

La inteligencia artificial tiene el papel protagónico. Este concepto, acuñado por el estadounidense John McCarthy, se basa en la creación de más y mejores dispositivos o procesos que faciliten la vida humana, y que reemplacen tareas que hacemos a diario.

Es un hecho que los desarrollos científicos y tecnológicos de hoy son de mayor alcance y se logran a un ritmo acelerado. Hace medio siglo no pensábamos que habría equipos de comunicación móvil que inundarían el mundo para acercarnos ni que se crearía un universo digital de información disponible a un clic. Menos, que las operaciones bursátiles las realizaría una máquina, autónoma en sus decisiones, por medio de algoritmos a una velocidad que los elegantes y estresados funcionarios que están ‘pegados’ al teléfono y a una fila de pantallas de computador, jamás lograrían. Estos son solo algunos ejemplos de inteligencia artificial.

Aunque no es nueva la inquietud por esa construcción vertiginosa de sistemas de inteligencia no humana, volvió a sonar esta semana por una de esas frases que dejó escapar el reconocido científico británico Stephen Hawking en entrevista con BBC, y que se convirtió en titular de prensa global: “La inteligencia artificial (IA) podría traducirse en el fin de la raza humana”.

El físico dijo que una vez que los humanos desarrollen completamente la inteligencia artificial, esta podría progresar por sí misma y rediseñarse a un ritmo cada vez mayor. “Los seres humanos, que están limitados por la lenta evolución biológica, no podrían competir y serían sustituidos”, añadió.

Su posición la comparte un sector de la sociedad científica, que alerta por el peligro que representan nuestras propias creaciones. Otra considera que ese escenario catastrófico no va a darse.

Para el Ph. D. José Luis Cordeiro, profesor y asesor de la Universidad de la Singularidad en temas energéticos, Hawking está equivocado. Cordeiro, ingeniero mecánico venezolano, vinculado también con el Millennium Project, iniciativa que trabajamos con visión a largo plazo de la humanidad, defiende el buen uso que se le está dando a la inteligencia artificial.

“La inteligencia artificial se va a masificar y vamos a poder hacer cosas que antes ni siquiera pensábamos. Se trata de un complemento para los humanos, no de un sustituto”, señala.

Sin embrago, no descarta que los malos usos puedan causar daños. “Robert Oppenheimer, el científico estadounidense que dirigió el proyecto Manhattan durante la segunda Guerra Mundial para crear la primera arma nuclear, pensaba que estas iban a acabar con la humanidad. Todas las tecnologías se pueden usar para el mal, así que pienso que no es la tecnología sino la ética de los humanos sobre el uso que se les dé”, agregó.

En eso coincide Jean-Gabriel Ganascia, filósofo y experto en inteligencia artificial, quien juzga “excesivo” el “grito de alarma” de Hawking. “El peligro es sobre todo el humano que utilizaría estas tecnologías para someter” a otras personas, dice Ganascia, profesor la Universidad Pierre et Marie Curie de París.

Pese a que Cordeiro no comparte la visión de Hawking, reconoce que las máquinas llegarían a sobrepasar la inteligencia biológica. Nick Bostrom, futurólogo de la Universidad de Oxford (Inglaterra), refuerza esa posición. “Las máquinas son ya más fuertes que nosotros. Pienso que también terminarán por ser más inteligentes, aunque no sea el caso actualmente”, dijo Bostrom.

En la orilla de Hawking está Daniela Cerqui, antropóloga de la universidad de Lausana. “Me gustó que un científico de las ‘ciencias puras’ diga esto. Delegamos cada vez más prerrogativas de los seres humanos a estas máquinas para que sean más competentes que nosotros. Terminaremos convertidos en sus esclavos”, añadió.

Pero no solo se trata de robots exterminadores como ‘Terminator’. La amenaza podría llegar también por programas de computador. ¿Qué pasaría si los desarrollos creados por el hombre aprendieran a mejorarse a sí mismos? Ya está sucediendo y no es para alarmarse. Los desarrollos siempre piden mejoras, algo así como las actualizaciones, que les dicen a los programadores qué deben hacer para llegar más lejos. De independizarse –aún se desconoce cómo llegarían a hacerlo- podrían ir tan rápido que los humanos dejaríamos de ser interesantes.

Investigadores como Anthony Cohn, profesor de la Universidad de Leeds (Inglaterra), sugieren que aún se está lejos de la inteligencia artificial general “completa”, que preocupa a Hawking. “Se necesitarán aún varias décadas”, añade.

Otros dicen que se está muy cerca y ponen como ejemplo el primer robot que pasó el test de Turing, considerada como la prueba de fuego de la inteligencia artificial, creada por el científico Alan Turing antes de suicidarse en 1954.

La prueba consiste en que los jueces intentan llevar una conversación con su interlocutor invisible y al final deben decidir si se trata de un humano o de una máquina. A mediados de este año, aunque en medio de críticas, un chatbot llamado Eugene Goostman –que personifica a un niño ucraniano de 13 años- convenció al 33 por ciento de los jueces que participaron en la prueba.

Como está el panorama, la duda no se resolverá antes de experimentar una situación que nos enfrente a un mundo de ciencia ficción o que lo desvirtúe a cambio de desarrollos futuristas aún bajo el mando humano.

Fuente: EL TIEMPO

Red 5G: Podremos contactar con otros simplemente pensando en ellos

Corea del Sur lanzará red 5g en 2020

La comunicación entre personas tendrá lugar a través de chips implantados en el cerebro y sin necesidad de dispositivos externos, como el móvil

La red de telecomunicaciones de quinta generación, el 5G, permitirá un flujo de información tal que no serán casi necesarios los dispositivos externos: podremos contactar con un amigo simplemente pensando en él, gracias a chips que llevaremos implantados, o a cascos que interactuarán directamente con el cerebro. Así lo aseguran expertos del Instituto Imdea Networks, de la Comunidad de Madrid. Por Carlos Gómez Abajo.

El desarrollo de la red 5G ya está en marcha para proporcionar una competencia mil veces superior a la de las redes móviles actuales. Pero, ¿qué es el 5G? ¿Cómo va a afectar a nuestras vidas y cuándo va a estar disponible? ¿Quién va hacer posible este salto en las tecnologías de la comunicación? Unreportaje del Instituto Imdea Networks, de la Comunidad de Madrid, aborda estas preguntas.

“5G NO es 4G+1”, afirma Mario Campolargo, director de la iniciativaNet Futures – DG Connect, de la Comisión Europea. 5G significa hacer realidad la sociedad en red hiperconectada, donde objetos y personas se conectan entre sí y el flujo de información es fluido y continuo gracias a sistemas de cobertura y capacidad casi infinitas. Dispositivos capaces de aprender de nuestras costumbres y ayudarnos a “pensar mejor”, o conectarnos con un amigo simplemente pensando en él, serán una realidad en 2020.

“Las redes 5G plantean una verdadera revolución tecnológica y social”, resumió recientemente Arturo Azcorra, director de IMDEA Networks Institute, para EfeFuturo. El tiempo y la distancia perderán mucha importancia a nivel comunicativo: “Cuando consigues un flujo de información superior a lo que una persona puede necesitar o procesar con su máquina ya consideramos que para el usuario es una rapidez inmediata”, especifica el experto sobre estos dispositivos, que manejarán 5 gigabytes por segundo.

Esa manera de conectarse y comunicarse tiene multitud de implicaciones aún por considerar en áreas como la medicina, la infancia o los negocios, incluso a nivel legislativo. Es una tecnología cuyo uso combinará los dispositivos externos del tipo Google Glass con “chips que se implantarán en la persona o cascos cuya interfaz interactuará directamente con el cerebro”, de manera que “no será un visor en el que se superpone la información a la imagen, sino que se reconstruirá la propia imagen”, destacando por ejemplo los objetos que más nos interesen, explica Azcorra.

Menos dependencia del dispositivo externo

El sistema de comunicación será similar a los traductores de sentidos para discapacitados que, mediante sondas, pueden transformar una imagen en impulsos eléctricos para que pueda ser captada por invidentes. Los usuarios podrán así superar la llamada “realidad aumentada” e ir un paso más allá, alejándose de la dependencia del dispositivo externo y de la necesidad de conectarse/desconectarse del mismo.

“No será necesario sacar la agenda del móvil, la agenda estará en ti y llamarás a tu amigo sólo deseándolo; uno no irá al médico, estará siempre en el médico a través de sensores que monitorizan su estado”, ejemplifica el experto. “Serás un navegador permanentemente encendido”.

5g

La 5G permitirá que todo y todos estén conectados.

Carrera tecnológica

Las redes 5G han generado una carrera tecnológica a nivel mundial en la que Europa está apostando fuerte a ganar. El esfuerzo europeo pretende movilizar 7.000 mil millones de euros repartidos entre entidades públicas y privadas del sector TIC y se organiza en torno a un plan de investigación conjunto liderado por la asociación público-privada 5G PPP. Culminará en el 2020 con un despliegue global que aspira a llegar a 7.000 millones de terminales.

Varios grupos de investigación trabajan en diseñar y analizar las conexiones 5G. Una ingeniera de telecomunicación de la Universidad Politécnica de Cartagena, María Teresa Martínez, ha calculado que las ondas de alta frecuencia permitirán realizar transmisiones inalámbricas con los móviles de quinta generación (5G) a velocidades 100 veces superiores a las de los wi-fi actuales.

Por su parte, la Universitad Politécnica de Valencia, a través del Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTeam), trabaja en el proyecto europeo Metis para desarrollar la 5G de cara a 2020. La posibilidad de usar los propios teléfonos de los usuarios como nodos de transmisión a terceros para mejorar la eficiencia de la red es la vía más novedosa de sus investigaciones.

Fuente: Tendencias21

TIC y neurociencia alumbrarán un salto sin precedentes en nuestra historia

¿Qué son las TIC?

APLICACION DE LAS TIC EN NUESTRA VIDA

Se generará un ecosistema híbrido que habrá de tener competitividad y cooperación, para no terminar en desastre global

La nueva neurociencia, las TIC, la nanotecnología, la inteligencia artificial, la robótica, entre otras vanguardias, van a alumbrar en un futuro próximo un salto adelante sin precedentes en la historia de la humanidad. Con este salto se generará un nuevo ecosistema híbrido que tendrá competitividad, de un lado; y cooperación y asociación, por otro. Sin lo segundo, lo primero puede terminar en desastre global. Por Miguel Ormaetxea.

La nueva neurociencia, las TIC, la nanotecnología, la inteligencia artificial, la robótica, entre otras vanguardias, van a alumbrar en un futuro próximo un salto adelante sin precedentes en la historia de la humanidad.

Países como EEUU, Alemania, Japón y Corea del Sur preparan una oleada de automatización. Vamos a entrar en un mundo “volátil, incierto, complejo y ambiguo”, presidido por la hibridación.

Las anteriores cuatro palabras forman el acrónimo de lo que en EEUU se llama “VUCA World”, surgido en la US Army War College de Carlisle, en Pensilvania. Las armada americana se prepara así para un planeta con crecientes “cisnes negros”, acontecimientos inesperados, crisis que nadie ha sido capaz de prever, de una profundidad sin precedentes.

Tomemos, por ejemplo, la industria del motor, que durante muchos decenios ha estado ofreciendo prácticamente los mismos productos, ineficientes, costosos, muy contaminantes. La quimera del coche eléctrico permaneció bien guardada en el desván mientras una de las industrias básicas del mundo rodaba a toda máquina de beneficios.

Coches híbridos

Un solo hombre, Elon Musk, con recursos muy limitados, está demostrando que el coche eléctrico verdaderamente eficiente está a la vuelta de la esquina. Y ha sido una empresa japonesa, Toyota, la primera en lanzar, en medio del escepticismo general, el primer coche híbrido.

Ahora, todos los fabricantes alemanes, los franceses y hasta los americanos, muy a desgana, se han lanzado a la frontera de los coches híbridos, que no son sólo una etapa intermedia hasta la llegada del coche eléctrico, sino un verdadero signo de los tiempos.

Mentes humanas conectadas por la Red

La conexión total de las mentes humanas, unidas por la Red, está a menos de una década de distancia. Y la conexión total significa la hibridación total.

Un libro recientemente aparecido en Francia, “Confucius et les automates “, del consultor Charles-Eduard Bouée y el periodista François Roche, hablan de la estrategia de “huella ligera” que las empresas y las instituciones precisan en el nuevo planeta global que llama a la puerta.

“Será un mundo fuertemente robotizado, una combinación singular entre el modelo americano y el modelo chino, una especia de fusión entre Silicom Valley y el delta del rio de las Perlas: creación, inspiración, imaginación por un lado; y agilidad, velocidad y capacidad de adaptación, en el otro”.

Computación de inmersión

La llamada “Blended Reality” es otro vector de la hibridación. Es la realidad híbrida que generamos de manera creciente al mezclar el entorno artificial generado por ordenador con la realidad que nos rodea.

HP ya tiene un ordenador “blended”, el HP Sprout, que es un ordenador tradicional de pantalla táctil, con un escáner 3D y un alfombrilla digitalizadora. Puedes digitalizar un objeto, manipularlo en el ordenador e imprimirlo con tu impresora 3D.

Pronto los móviles incorporarán un escáner 3D, que será en todo momento, a nuestra mano, la puerta de entrada al mundo digital, en el que las fronteras entre lo “real” y lo “virtual” se difuminan en una trepidante e insondable hibridación.

Y este nuevo ecosistema híbrido tendrá competitividad, de un lado; y cooperación y asociación, por otro. Sin lo segundo, lo primero puede terminar en desastre global.

Fuente: Tendencias21