Neutrinos – Primer paso para descubrir por qué existe la materia

Neutrinos: la Luz Invisible

Primer paso para descubrir por qué existe la materia

Colocada la primera piedra de un gran experimento que puede cambiar nuestro conocimiento del Universo

Más de 1.000 científicos e ingenieros de 30 países, entre ellos España, participan en un gran experimento internacional que puede cambiar nuestro conocimiento del Universo. Tardará una década en construirse, pero la primera piedra de su infraestructura acaba de colocarse en USA. El experimento estudiará las propiedades de las misteriosas partículas llamadas neutrinos, que pueden desvelarnos cómo funciona el Universo y por qué existe la materia.

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Los científicos, en el inicio de las obras. Foto: Reidar Hahn, Fermilab.

Con una ceremonia celebrada el viernes pasado en el Laboratorio Subterráneo de Sanford (SURF) en Lead, Dakota del Sur, Estados Unidos, un grupo de dirigentes políticos, científicos e ingenieros de todo el mundo marcó el inicio de la construcción de un gran experimento internacional que podría cambiar nuestro conocimiento del Universo.

Se trata de la instalación Long-Baseline Neutrino Facility (LBNF), que albergará el experimento internacional DUNE(Deep Underground Neutrino Experiment), que será construido y operado por más de 1.000 científicos e ingenieros de 30 países, entre ellos España.

Cuando esté finalizado, LBNF/DUNE será el mayor experimento construido en Estados Unidos para estudiar las propiedades de las misteriosas partículas llamadas neutrinos. Desvelar los misterios de estas partículas podría ayudarnos a explicar mejor cómo funciona el Universo y por qué existe la materia.

Instituciones de decenas de países contribuirán a la construcción de los componentes de DUNE. Este experimento atraerá a estudiantes y jóvenes investigadores de todo el mundo, formando a la próxima generación de científicos que liderará este campo de investigación.

El laboratorio Fermilab, situado a las afueras de Chicago, producirá un haz de neutrinos y lo enviará a 1.300 kilómetros a través de la Tierra hasta SURF, donde se construirán cuatro grandes detectores de una altura de 4 pisos y 70.000 toneladas de argón líquido bajo la superficie para atrapar estos neutrinos.

El misterio de los neutrinos

Los científicos estudiarán las interacciones de los neutrinos en los detectores para entender mejor los cambios que sufren estas partículas cuando viajan de un punto a otro en un abrir y cerrar de ojos.

Desde su descubrimiento hace más de 60 años, los neutrinos han demostrado ser la partícula subatómica más sorprendente, y el que oscile entre tres estados diferentes es una de sus mayores sorpresas. Este hallazgo comenzó con un experimento de neutrinos solares dirigido por Ray Davis en los años 60, y llevado a cabo en la misma mina subterránea que ahora albergará a LBNF/DUNE. Davis obtuvo el Premio Nobel de Física en 2002 por este experimento.

Los científicos de DUNE también buscarán diferencias en el comportamiento entre los neutrinos y sus réplicas de antimateria, los antineutrinos, lo que nos podría dar pistas sobre por qué vivimos en un Universo dominado por la materia. DUNE también observará los neutrinos producidos en las explosiones estelares, lo que revelaría la formación de estrellas de neutrones y agujeros negros. También investigará si los protones viven para siempre o se desintegran eventualmente en otras partículas, acercándonos a la realización del sueño de Einstein: la Teoría de la Gran Unificación.

Pero antes se tiene que construir la instalación, algo que ocurrirá en la próxima década. Los operarios comenzarán la construcción excavando más de 870.000 toneladas de rocas para crear las enormes cavernas subterráneas del detector DUNE. Mientras, se construyen grandes prototipos de DUNE en el laboratorio europeo de física de partículas (CERN), uno de los mayores socios del proyecto, y la tecnología desarrollada para estas versiones más pequeñas se probará y ampliará cuando se fabriquen los grandes detectores de DUNE.

Esta instalación está financiada por la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía de los Estados Unidos, en colaboración con el CERN y otros socios de 30 países. Los científicos que participan en DUNE proceden de instituciones científicas de Armenia, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, India, Irán, Italia, Japón, Madagascar, México, Perú, Polonia, República Checa, Rumanía, Rusia,  Suecia, Suiza, Turquía, Ucrania y Reino Unido.

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Fermilab, situado a las afueras de Chicago, producirá un haz de neutrinos y lo enviará a 1.300 kilómetros a través de la Tierra hasta SURF, en Dakota del Sur. Imagen: Fermilab.

Amplia participación española

Cuatro centros de investigación españoles forman parte de la colaboración científica del experimento DUNE: el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), el Instituto de Física Teórica (IFT, UAM-CSIC), el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE) y el Instituto de Física Corpuscular (IFIC, CSIC-UV).

Sus contribuciones abarcan tanto el diseño y la construcción del experimento, en particular de los detectores que se instalarán en el Laboratorio Subterráneo de Sanford, como los estudios para optimizar la explotación científica del experimento.

Un paso previo y crucial a la construcción de estos detectores en SURF es fabricar prototipos para probar la tecnología. Esta tarea, donde las instituciones españolas también participan, se lleva a cabo en el CERN con la construcción de dos grandes prototipos, llamados ProtoDUNE single phase (ProtoDUNE-SP) y ProtoDUNE dual phase (ProtoDUNE-DP), que se probarán con haces de partículas cargadas a partir de 2018.

Los grupos de investigación en neutrinos del CIEMAT de Madrid y del IFAE de Barcelona son responsables del sistema de detección de luz de ProtoDUNE-DP, formado por 36 fotomultiplicadores que detectan y amplifican la luz producida por las interacciones de partículas en el detector y la convierten en una señal eléctrica.

El CIEMAT lleva a cabo la caracterización de estos fotomultiplicadores para comprender su respuesta ante distintas señales de luz. Además, estos requieren un revestimiento especial que permite cambiar la luz invisible producida en el argón a una longitud de onda visible por los detectores, tarea que realiza el IFAE. El CIEMAT coordina el grupo de trabajo de DUNE dedicado a la detección de neutrinos procedentes de supernovas, donde la señal de luz producida por los fotomultiplicadores es vital al indicar el comienzo de los sucesos originados por la explosión de una supernova.

Desintegración del protón

Por otro lado, el grupo experimental de física de neutrinos del IFIC (CSIC-Universidad de Valencia) lidera el sistema de instrumentación criogénica del detector ProtoDUNE-SP, así como su sistema de monitorización y control de parámetros fundamentales como temperatura, presión, nivel y pureza del argón. Además, el grupo del IFIC coordina el grupo de trabajo de la colaboración DUNE sobre la desintegración del protón, estudiando la sensibilidad del experimento para medir este fenómeno que aún no ha sido detectado. Por otra parte, los científicos e ingenieros del IFIC trabajan también en el desarrollo de herramientas para el análisis de datos de ProtoDUNE-SP y DUNE.

Por su parte, el IFT (Universidad Autónoma de Madrid-CSIC), con contribuciones de miembros del IFIC, lidera la realización de simulaciones sobre las capacidades de DUNE para determinar parámetros aún desconocidos, como el que codifica la posible diferencia de comportamiento entre neutrinos y antineutrinos, clave para entender el exceso de materia sobre antimateria en el Universo. DUNE observará haces de neutrinos con una intensidad y precisión sin precedentes, lo que permitirá explorar respuestas a preguntas fundamentales de la física actual.

Por ejemplo, comprobando la existencia de neutrinos más pesados pero con interacciones aún más débiles que los conocidos hasta ahora, o de nuevas interacciones de los neutrinos. DUNE también podría desentrañar la naturaleza de las misteriosas partículas que forman la materia oscura del Universo, que podrían producirse junto con los neutrinos en el haz producido en Fermilab y ser descubiertas en el detector más cercano. Estas simulaciones son fundamentales en esta etapa del experimento para identificar las posibles modificaciones en el diseño que optimizarían la sensibilidad del mismo

Fuente: Tendencias21

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HOLOGRAMAS CON ONDAS WIFI

Las ondas wifi sirven para crear hologramas

Permiten crear una imagen 3D de una persona usando únicamente la red doméstica

Investigadores alemanes han conseguido fabricar un holograma usando ondas wifi en vez de láser. El holograma refleja la imagen tridimensional de un objeto en un ordenador, a partir de las ondas wifi. En el futuro permitirá crear el holograma de una persona usando únicamente la red doméstica y localizarla en un edificio a través del wifi.

Innvestigadores alemanes han conseguido utilizar las ondas wifi que circulan en una habitación para crear un holograma de un objeto presente en esa sala. La tecnología permitiría en el futuro crear un holograma de una persona usando únicamente las ondas wifi de la red doméstica, sin necesidad de estar presente en la misma habitación o vivienda.

De momento la tecnología está en fase experimental, pero sus creadores piensan que en cinco o diez años se podrán usar las ondas wifi para localizar a una persona dentro de un edificio, más que para comunicarse con ella.

Wifi es la abreviatura de Wireless Fidelity, un conjunto de normas para redes inalámbricas que permiten la comunicación entre sus componentes mediante ondas electromagnéticas, que son las que han servido para la fabricación del holograma en esta investigación.

Las ondas wifi están separadas entre sí a una distancia menor que la de las ondas de radio y mayor que la distancia entre microondas, lo que les otorga una frecuencia única que no puede ser alterada por otras señales.

La comunicación mediante ondas wifi se consigue utilizando la cresta y la depresión de las ondas para enviar información, representando la cresta el 1 y la depresión del 0. De esta forma, las cadenas de 1 y 0 se pueden traducir a mensajes (letras, números y códigos) a través de los cuales se puede navegar por Internet.

Dimensión inesperada 

La nueva tecnología otorga a las ondas wifi una nueva dimensión inesperada, ya que podrían usarse para observar el interior de una habitación usando únicamente las ondas wifi y su incidencia sobre los objetos presentes en la sala.

La proeza se consigue creando un holograma de la habitación con ondas wifi. Los investigadores, Friedemann Reinhard y Philipp Holl, han sustituido el rayo láser que se usa para fabricar holografías por las ondas wifi. De esta forma, han construido un holograma de una delgada cruz de aluminio de un metro de ancho, según un artículoaceptado para publicación en Physical Review Letters.

La holografía es una técnica avanzada de fotografía que se basa en la creación de hologramas. Un holograma de un objeto o de una escena es un registro plano, realizado con un rayo láser sobre una película fotosensible, de la interferencia que se produce entre dos haces de luz coherentes cuando la luz de uno de los haces se refleja en el objeto. Cuando la película recibe la luz desde una perspectiva adecuada se proyecta una imagen tridimensional: el holograma.

Tal como se explica al respecto en la revista Science, el holograma de la cruz se basa en las características de las ondas wifi, a través de las cuales los investigadores alemanes pudieron construir el holograma de la cruz en un ordenador.

Un transmisor wifi fue colocado en una habitación, a 90 centímetros de la parte posterior de la cruz. Asimismo, un receptor wifi fue colocado a 1,4 metros de la parte delantera de la cruz, con la finalidad de que pudiera representar el papel de una placa fotográfica, capaz de capturar imágenes de la cruz. Un segundo receptor fijo fue colocado a una distancia mayor, a pocos metros, para tener una visión directa del emisor.

Nuevo tipo de holograma 

Lo que quedaba por hacer era relativamente sencillo: fabricar un holograma con las señales que llegaban a ambos receptores. No es un holograma tal como se consigue con un láser, ya que en realidad no están capturando fotográficamente la imagen, pero el resultado permite observar el objeto y sus formas. La cruz podía observarse en la pantalla del ordenador, sin ninguna cámara presente en la habitación.

Evidentemente, se tienen que dar determinados requisitos para que esta técnica holográfica basada en wifi funcione, pero esta investigación constituye un primer paso que puede aportar interesantes innovaciones en el campo de las ondas wifi.

También habría que ver si la técnica funciona estando los objetos situados en una habitación colindante al espacio donde está en emisor de ondas wifi, ya que estas ondas tienen un alcance de unos veinte metros en interiores.

Los investigadores señalan que ya existen algunas formas de utilizar señales wifi para rastrear el movimiento de personas dentro de un edificio, y que gracias a su experimento, estas técnicas evolucionarán rápidamente llevando a usar las ondas wifi más para localizar personas que para comunicarse con ellas. Dentro de 5 o 10 años.

Fuente: Tendencias21

El futuro de la humanidad en manos de la IA

Nick Bostrom ¿Qué sucede cuando nuestras computadoras se vuelven más inteligentes que nosotros?

Un equipo de expertos investiga en un Instituto de Oxford los riesgos de extinción del ser humano.

Necesitamos sabiduría para enfrentar el futuro. Para saber si los progresos tecnológicos de vanguardia van en la dirección adecuada o no; si favorecen al ser humano o todo lo contrario. Para tener una idea de qué hacer si se presentan escenarios que ponen en riesgo la supervivencia de la especie, como los derivados de la amenaza nuclear, la modificación de microbios letales o la creación de mentes digitales más inteligentes que el hombre. A reflexionar sobre este tipo de cuestiones se dedican un puñado de cerebros en un lugar ubicado en Oxford y llamado el Instituto para el Futuro de la Humanidad.

Al frente de un heterodoxo grupo de filósofos, tecnólogos, físicos, economistas y matemáticos se encuentra un filósofo formado en física, neurociencia computacional y matemáticas, un tipo que desde su adolescencia se encontró sin interlocutores con los cuales compartir sus inquietudes acerca de Schopenhauer, un sueco de 42 años que se pasea por las instalaciones del Instituto con un brebaje hecho a base de vegetales, proteínas y grasas al que denomina elixir y que escucha audiolibros al doble de velocidad para no perder un segundo de su preciado tiempo. Se llama Nick Bostrom, y es el autor deSuperinteligencia: Caminos, Peligros, Estrategias, un libro que ha causado impacto, una reflexión acerca de cómo afrontar un futuro en que la inteligencia artificial supere a la humana, un ensayo que ha recibido el respaldo explícito de cerebros de Silicon Valley como Bill Gates y Elon Musk, de filósofos como Derek Parfit o Peter Singer, de físicos como Max Tegmark, profesor del Massachusetts Institute of Technology. Un trabajo que, además, se coló en la lista de los libros más vendidos que elabora The New York Times Book Review. La ONU le reclama para que exponga su visión, sociedades científicas como The Royal Society le invitan a dar conferencias, una de sus charlas TED lleva ya contabilizados más de 1.747.000 visionados. Y Stephen Hawking ya ha alertado al mundo: hay que tener cuidado con la Inteligencia Artificial.

El Instituto para el Futuro de la Humanidad —FHI, siglas en inglés— es un espacio con salas de reuniones bautizadas con nombres de héroes anónimos que con un gesto salvaron el mundo —como Stanislav Petrov, teniente coronel ruso que evitó un incidente nuclear durante la Guerra Fría— donde fluyen las ideas, los intercambios de impresiones, donde florecen hipótesis y análisis. Sobre todo, por las tardes-noches: el jefe es, como él mismo confiesa, un noctámbulo; se queda en la oficina hasta las dos de la madrugada.

“En el momento en que sepamos cómo hacer máquinas inteligentes, las haremos”, afirma Bostrom, en una sala del Instituto que dirige, “y para entonces, debemos saber cómo controlarlas. Si tienes un agente artificial con objetivos distintos de los tuyos, cuando se vuelve lo suficientemente inteligente, es capaz de anticipar tus acciones y de hacer planes teniendo en cuenta los tuyos, lo cual podría incluir esconder sus propias capacidades de modo estratégico”. Expertos en Inteligencia Artificial que cita en su libro aseguran que hay un 90% de posibilidades de que entre 2075 y 2090 haya máquinas tan inteligentes como los humanos. En la transición hacia esa nueva era habrá que tomar decisiones. Inocular valores morales a las máquinas, tal vez. Evitar que se vuelvan contra nosotros.

A analizar este tipo de supuestos y escenarios se dedica este hombre que en estos días lee intensivamente sobre machine learning (aprendizaje automático, rama de la inteligencia artificial que explora técnicas para que las computadoras puedan aprender por sí solas) y economía de la innovación. Para Bostrom el tiempo nunca es suficiente. Leer, leer, leer, asentar conocimientos, profundizar, escribir. “El tiempo es precioso. Es un bien de gran valor que constantemente se nos desliza entre los dedos”.

La gente parece olvidar la guerra nuclear. Un cambio para mal en la geopolítica podría ser un peligro

Estudiar, formular hipótesis, desarrollarlas, anticipar escenarios. Es lo que se hace en este Instituto donde se cultiva la tormenta de ideas y la videoconferencia, un laberinto de salas dominadas por pizarras vileda con diagramas y en cuyo pasillo de entrada cuelga un cartel que reproduce la portada de Un mundo feliz, la visionaria distopía firmada por Aldous Huxley en 1932. Un total de 16 profesionales trabajan aquí. Publican en revistas académicas, hacen informes de riesgos para compañías tecnológicas, para gobiernos (por ejemplo, el finlandés) o para la ONU, que se dispone a crear su primer programa sobre Inteligencia Artificial —uno de cuyos representantes andaba la semana pasada por las oficinas del FHI—. Niel Bowerman, director adjunto, físico del clima y exasesor del equipo político de Energía y Medio Ambiente de Barack Obama, explica que en el instituto siempre estudian cómo de grande es un problema, cuánta gente trabaja en él y cómo de fácil es realizar progresos en esa área para determinar los campos de estudio.

Bostrom es el hombre que comanda el Instituto, el que decide por dónde se transita, el visionario. Desarrolla su labor gracias al impulso filantrópico de James Martin, millonario interesado en las cuestiones de los riesgos existenciales del futuro que impulsó el FHI hace diez años para que se estudie y reflexione en torno a aquellas cosas en las que la industria y los gobiernos, guiados por sus particulares intereses, no tienen por qué pensar.

Al filósofo sueco, que formó parte en 2009 de la lista de los 100 mayores pensadores globales de la revista Foreign Policy, le interesa estudiar, sobre todo, amenazas lejanas, a las que no le gusta poner fecha. “Cuanto más largo sea el plazo”, dice, “mayores son las posibilidades de un escenario de extinción o de era posthumana”. Pero existen peligros a corto plazo. Los que más le preocupan a Bostrom son los que pueden afectar negativamente a las personas como las plagas, la gripe aviar, los virus, las pandemias.

En cuanto a la Inteligencia Artificial y su cruce con la militar, dice que el riesgo más claro lo presentan los drones y las armas letales autónomas. Y recuerda que la guerra nuclear, aunque tiene pocas probabilidades de llegar, sigue siendo un peligro latente. “La gente parece haber dejado de preocuparse por ella; un cambio para mal en la situación geopolítica podría convertirse en un gran peligro”.

“Hay una carrera entre nuestro progreso tecnológico y nuestra sabiduría, que va mucho más despacio

La biotecnología, y en particular, la posibilidad que ofrece el sistema de edición genética CRISPR de crear armas biológicas, también plantea nuevos desafíos. “La biotecnología está avanzando rápidamente va a permitir manipular la vida, modificar microbios con gran precisión y poder. Eso abre el paso a capacidades muy destructivas”. La tecnología nuclear, señala, se puede controlar. La biotecnología, la nanotecnología, lo que haga alguien un garaje con un equipo de segunda mano comprado en EBay, no tanto. Con poco se puede hacer mucho daño.

Superada su etapa transhumanista —fundó en 1998 junto a David Pearce la Asociación Mundial Transhumanista, colectivo que aboga de modo entusiasta por la expansión de las capacidades humanas mediante el uso de las tecnologías—, Bostrom ha encontrado en la Inteligencia Artificial el terreno perfecto para desarrollar su trabajo. La carrera en este campo se ha desatado, grandes empresas —Google compró en 2014 la tecnológica DeepMind— y Estados pugnan por hacerse con un sector que podría otorgar poderes inmensos, casi inimaginables.

Uno de los escenarios que proyecta en su libro, cuya versión en español publica el 25 de febrero la editorial Teell, es el de la toma de poder por parte de una Inteligencia Artificial (AI, siglas en inglés). Se produce una explosión de inteligencia. Las máquinas llegan a un punto en que superan a sus programadores, los humanos. Son capaces de mejorarse a sí mismas. De desarrollar grandes habilidades de programación, estratégicas, de manipulación social, de hacking. Pueden querer tomar el control del planeta. Los humanos pueden ser un estorbo para sus objetivos. Para tomar el control, esconden sus cartas. Podrán mostrarse inicialmente dóciles. En el momento en que desarrollan todos sus poderes, pueden lanzar un ataque contra la especie humana. Hackeardrones, armas. Liberar robots del tamaño de un mosquito elaborados en nanofactorías que producen gas nervioso, o gas mostaza.

Esta es simplemente la síntesis del desarrollo de un escenario. Pero, como decía la crítica de Superinteligencia de la revista The Economist, las implicaciones de la introducción de una segunda especie inteligente en la Tierra merecen que alguien piense en ellas. “Antes, muchas de estas cuestiones, no solo las del AI, solían estar en el campo de la ciencia ficción, de la especulación”, dice Bostrom, “para mucha gente era difícil de entender que se pudiera hacer trabajo académico con ello, que se podían hacer progresos intelectuales”.

El libro también plantea un escenario en que la Inteligencia Artificial se desarrolla en distintos sectores de manera paralela y genera una economía que produce inimaginables cotas de riqueza, descubrimientos tecnológicos asombrosos. Los robots, que no duermen, ni reclaman vacaciones, producen sin cesar y desbancan a los humanos en múltiples trabajos.

— ¿Los robots nos enriquecerán o nos reemplazarán?

— Primero, tal vez nos enriquezcan. A largo plazo ya se verá. El trabajo es costoso y no es algo deseado, por eso hay que pagar a la gente por hacerlo. Automatizarlo parece beneficioso. Eso crea dos retos: si la gente pierde sus salarios, ¿cómo se mantiene? Lo cual se convierte en una cuestión política, ¿se piensa en una garantía de renta básica? ¿En un Estado del Bienestar? Si esta tecnología realmente hace que el mundo se convierta en un lugar mucho más rico, con un crecimiento más rápido, el problema debería ser fácil de resolver, habría más dinero. El otro reto es que mucha gente ve su trabajo como algo necesario para tener estatus social y que su vida tenga sentido. Hoy en día, estar desempleado no es malo solo porque no tienes dinero, sino porque mucha gente se siente inútil. Se necesitaría cambiar la cultura para que no pensemos que trabajar por dinero es algo que te da valor. Es posible, hay ejemplos históricos: los aristócratas no trabajaban para vivir, incluso pensaban que tener que hacerlo era degradante. Creemos que las estructuras de significado social son universales, pero son recientes. La vida de los niños parece tener mucho sentido incluso si no hacen nada útil. Soy optimista: la cultura se puede cambiar.

A Bostrom se le ha acusado desde algunos sectores de la comunidad científica de tener visiones demasiado radicales. Sobre todo, en su etapa transhumanista. “Sus visiones sobre la edición genética o sobre la mejora del humano son controvertidas”, señala Miquel-Ángel Serra, biólogo que acaba de publicar junto a Albert Cortina Humanidad: desafío éticos de las tecnologías emergentes.“Somos muchos los escépticos con las propuestas que hace”. Serra, no obstante, deja claro que Bostrom está ahora en el centro del debate sobre el futuro de la Inteligencia Artificial, que es una referencia.

— ¿Proyecta usted una visión demasiado apocalíptica en su libro de lo que puede ocurrir con la humanidad?

— Mucha gente puede quedarse con la impresión de que soy más pesimista con la AI de lo que realmente soy. Cuando lo escribí parecía más urgente tratar de ver qué podía ir mal para asegurarnos de cómo evitarlo.

— Pero, ¿es usted optimista con respecto al futuro?

— Intento no ser pesimista ni optimista. Intento ajustar mis creencias a lo que apunta la evidencia; con nuestros conocimientos actuales, creo que el resultado final puede ser muy bueno o muy malo. Aunque tal vez podríamos desplazar la probabilidad hacia un buen final si trabajamos duramente en ello.

— O sea, que hay cosas que hacer. ¿Cuáles?

— Estamos haciendo todo lo posible para crear este campo de investigación de control problema. Hay que mantener y cultivar buenas relaciones con la industria y los desarrolladores de Inteligencia Artificial. Aparte, hay muchas cosas que no van bien en este mundo: gente que se muere de hambre, gente a la que le pica un mosquito y contrae la malaria, gente que decae por el envejecimiento, desigualdades, injusticias, pobreza, y muchas son evitables. En general, creo que hay una carrera entre nuestra habilidad para hacer cosas, para hacer progresar rápidamente nuestra capacidades tecnológicas, y nuestra sabiduría, que va mucho más despacio. Necesitamos un cierto nivel de sabiduría y de colaboración para el momento en que alcancemos determinados hitos tecnológicos, para sobrevivir a esas transiciones.

Fuente: El País

Después de la singularidad, ¿qué? 7 futuros hipotéticos entre la humanidad y la inteligencia artificial

¿LA CIVILIZACIÓN HUMANA TIENE FUTURO ANTE UNA ENTIDAD QUE FÁCILMENTE PODRÍA SOBREPASARNOS INTELECTUAL Y TECNOLÓGICAMENTE? ¿NUESTRA ESPECIE SERÁ VÍCTIMA DE SU PROPIA INVENCIÓN?

Ray Kurzweil El Futuro y la Singularidad Tecnológica

El ser humano es una especie sorprendente por la capacidad de ir más allá de sus propios recursos. Ese fue el recurso que aseguró la supervivencia del género y aun ahora nos mantiene en este planeta. El desarrollo intelectual de nuestra especie permitió que comprendiésemos los procesos del mundo para, poco a poco, utilizarlos a nuestro favor. En cierta forma eso es la tecnología: la manipulación del medio para asegurar nuestra supervivencia.

Esa, sin embargo, es una definición elemental. Con el tiempo nuestra tecnología llegó a un punto en el que parece encaminada a desprenderse del ser humano, a existir autónomamente e incluso continuar su existencia por medio de mejoras que puede implementar por sí misma.Grosso modo, esas son las cualidades de la inteligencia artificial, la cual podría alcanzar un grado de perfeccionamiento que en el dominio especializado se conoce como singularidad.

Recientemente, George Dvorsky elaboró en el sitio io9 una lista con escenarios hipotéticos, aunque inesperados, que podrían ocurrir una vez que la tecnología cobre conciencia de sí misma y tome decisiones al margen de los intereses de nuestra especie.

Después de todo, si la inteligencia artificial está hecha a nuestra imagen y semejanza, no sería extraño que hiciera lo que nosotros ya hacemos con otros seres vivos de este planeta.

¿Una humanidad interconectada por el placer?

Supongamos que un dispositivo de Superinteligencia Artificial que se mejora a sí mismo (SAI, por sus siglas en inglés) llega a la conclusión de que el propósito último de la existencia es el placer. De entrada no sería un razonamiento extraño, pues ya el ser humano en algún momento de su historia pensó algo parecido (el caso más célebre es el del filósofo griego Epicuro). Supongamos entonces que dicho dispositivo concluye no sólo que ese es el propósito de su existencia, sino también de la humanidad. En un escenario de tecnología extrema en el que pudiéramos recibir estimulación transcraneal, ¿podría una entidad robótica mantener conectada a toda la población en una fantasía de placer artificial continuo?

La huida

Otra conclusión factible: después de analizar posibilidades y escenarios hipotéticos, la entidad dotada con SAI concluye que la mejor alternativa es abandonar al ser humano y este planeta: “Hasta luego, y gracias por el pescado”.

La distopía del control único

Una entidad superinteligente, construida en el marco de los límites del razonamiento humano, podría llegar a la conclusión de que para cumplir con su razón de ser antes tiene que asegurar su supervivencia. ¿De qué manera? Eliminando cualquier situación o entidad que le represente una amenaza, lo cual implicaría vigilar, controlar y, en fin, convertirse en el punto focal de un régimen totalitario en donde todo sucedería bajo su mirada.

El hombre vs las máquinas y la regresión civilizatoria resultante

En varias fantasías de ciencia ficción la convivencia entre el hombre y la inteligencia artificial pronto deviene dependencia y, a partir de ahí, sometimiento: al ceder tantos aspectos de su vida y sus acciones cotidianas, la humanidad termina esclavizada por su propia invención. ¿Y no es este el antecedente de la rebeldía que, por otro lado, también ha caracterizado a nuestra especie? El resultado sin embargo sería que, si la humanidad resultara triunfante en esta lucha, tal vez tendría que comenzar a reconstruir su historia desde una etapa parcialmente primitiva.

Encuentros cercanos

Si la humanidad fuera capaz de desarrollar una entidad de Superinteligencia Artificial, es posible que ello implicaría también la consecución de la tecnología necesaria para entrar en contacto con civilizaciones extraterrestres. Quizá la singularidad es el punto indicado para demostrar el avance de nuestra especie, el logro necesario para que otras civilizaciones presten atención a lo que sucede en la Tierra.

Si es el caso, ¿esas civilizaciones permitirían que continuásemos con nuestro propio desarrollo?

¿Despertar del sueño?

 

La posibilidad de que vivamos en una simulación hecha por computadora podría tener en la singularidad su punto ciego. Tal vez esto que vivimos es la fantasía virtual de una civilización humana mucho más avanzada de lo que somos capaces de imaginar; quizá somos parte de un experimento que busca conocer el efecto de múltiples variables. Si este fuera el caso, tal vez conseguir la singularidad en IA equivaldría a alcanzar el límite de un sistema después del cual no habría nada.

El hack último

¿Una SAI podría descifrar los misterios del cosmos? ¿Podría encontrar la manera de detener la entropía? ¿Podría generar una especie de universo artificial alterno conectado con el que conocemos por medio de un agujero de gusano? Si su propósito es asegurar su supervivencia, ¿no llegaría hasta lo último para conseguirlo?

Fuente: pijamasurf

EL INTERNET DE LAS COSAS

El Internet de las Cosas se implantará en todos los hogares

El Internet de las Cosas crecerá de manera exponencial una vez empiece a expandirse definitivamente, especialmente en las casas. Así lo creen expertos de Telefónica y Google, entre otras empresas e instituciones académicas, reunidos por el Instituto de la Ingeniería de España, que señalan también que se ha convertido en la tecnología más esperada, por encima del ‘big data’.

Una jornada sobre el Internet de las Cosas, celebrada en el Instituto de la Ingeniería de España, en Madrid, permitió la semana pasada conocer las últimas novedades de un fenómeno ya bastante utilizado en la industria, y no tanto en los hogares.

Francisco Jariego, director de Internet de las Cosas Industrial de Telefónica I+D, señaló, según refleja la web del Instituto, que en la industria no cree que vaya a haber “mucha discontinuidad” en la introducción de esta tecnología, que conecta a los objetos unos con otros y con la red. “Es una tendencia natural”.

Según Google Trends, apuntó, el Internet de las Cosas (IdC) llegó a su tope en el ciclo de Gartner, es decir, al máximo de expectación, el año pasado, sustituyendo al big data como la tecnología de la que más habla la gente en la propia Internet.

“Dentro de dos años estaremos hablando de por qué no ha dado los resultados que todos esperábamos”, aunque luego se producirá su implantación efectiva y generalizada.

“Google ha comprado la empresa de termostatos Nest por una importante suma, Apple ha lanzado su Apple Watch… Todo el mundo está convencido de que va a llegar a todas partes, y no hay nada que crezca tanto que no produzca una transformación en los mercados”.

Jariego contó tres colaboraciones de su departamento: Una, con la Fundación Santa María la Real para la conservación del patrimonio, de Aguilar de Campoo (Palencia), que considera que es más barato prevenir el deterioro de los edificios, como las catedrales, que “curar”. Por ello, han instalado sensores que monitorizan la temperatura y la humedad de las obras de arte, y si las grietas están creciendo.

El segundo proyecto es de agricultura “de precisión”, con Ig4, una empresa onubense. “Si sabes la alimentación de una planta, puedes predecir mucho mejor su desarrollo, si debes regar algo más, etc.”

Y, por último, el ejemplo preferido de Jariego, desarrollado junto a la FIEB, Fundación para la Investigación en Etología y Biodiversidad. Han comprado una finca, que era un antiguo criadero de toros, en la que pretenden conservar animales abandonados, o incautados a traficantes ilegales, como animales exóticos. La idea es ofrecer las poblaciones a investigadores, que se suscribirían al servicio de cámaras del lugar, para hacer seguimiento de los animales. Dichos investigadores financiarían el proyecto.

En resumen: “un proyecto para el mundo mineral, otro para el vegetal y otro para el animal. El IdC puede llegar a todas partes”. Según General Electric, su aportación a la economía mundial va a ser del orden del PIB de EE.UU., añadió. “Casi todas las grandes empresas estamos apostando por ello. Intel y Qualcomm, las que más en el sector tecnológico, y los fondos de capital riesgo. También los gobiernos están entendiendo el potencial del IdC, y Obama quiere traer a EE.UU. la fabricación de los productos conectados”.

Expansión 

Para la expansión del IdC confluyen “dos cosas muy relevantes: el hardware cada vez es más barato (sensores que van metidos en los smartphones, por ejemplo), como predice la ley de Moore; crecimiento de los países del Este y la crisis han provocado que la convergencia de la mano de obra se acelere (es tan barata en México como en China); y la computación en la nube”.

Jariego resalta que el IdC tiene que ver con “cosas, que son físicas, que están en local. Una farola inteligente no la puedes subir a la nube. Es una gran oportunidad para regenerar empresas locales”.

Hacer un producto conectado es fácil, señaló, pero es más complicado dependiendo de lo que se quiera hacer, si se quiere instalar un microprocesador, por ejemplo. Además, supondrá que proveedores importantes, “como Intel o Google”, tendrán una capacidad de negociación “importante”.

Otro aspecto importante es que, al estar conectados, los dispositivos permitirán obtener información sobre el usuario, “por lo que podrán alquilarse en lugar de venderse. Los termostatos de Google, por ejemplo, sabrán el consumo en cualquier sitio, la demanda energética”. También citó la MagicBand de Disney, una pulsera que permite recorrer los parques de atracciones de la misma pagando de manera automática, a través de ella, evitando las colas. “Y un parque de atracciones no es tan distinto de una ciudad”.

El botón Click&Pizza -creado por Telefónica y Telepizza-, que se adhiere a la nevera, permite pedir una pizza simplemente pulsándolo. “Facilita la compra compulsiva, pero realmente es muy cómodo para el usuario”.

Jariego explicó que el smartphone “nos ha dado un montón de cosas, pero también somos sus esclavos. Mirarlo es lo primero que hacemos al levantarnos. Hablar con un hijo adolescente es imposible, salvo que le envíes un mensaje”. Y la situación puede ir a más, añadió.

En el futuro, podrá haber “puertas que se abran con la voz de la persona correcta, taxis que se llaman dando un taconazo con los zapatos… a lo mejor, como en El Gatopardo, hay que cambiarlo todo para que todo siga igual, y volvamos al mundo físico”.

Domótica 

De la domótica, y el IdC en los hogares, se ocupó Alberto Brunete, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, experto en robótica y automática.

“La nevera que te avisa de cuándo hay comida estropeada parece útil. La cafetera configurable a través de la tableta, con la leche que quieres, habría que verlo. A lo mejor no hay que conectar todos los dispositivos”, comenzó.

La Roomba, el robot limpiador, es uno de los avances de los últimos años en la “SmartHome”. Con todo, el sector del confort “no acaba de despegar, porque es caro y a la gente no le compensa. En cambio, el ahorro energético, la seguridad y la salud parecen motivos por los que vale la pena invertir, y es lo que está creciendo”.

Lo que quiere la gente es la “inteligencia ambiental”, es decir, que los dispositivos se autoconfiguren, que no haya que estar pendientes; que se encienda la calefacción sola, por ejemplo. “No es pijerío, es que la subida automática de la persiana nos permite ahorrar energía”.

Ahora no hay “prácticamente ningún dispositivo conectado”, por lo que cuando crezca, “hasta 10 o 15 por casa”, lo hará exponencialmente. Las predicciones de compañías como Intel así lo auguran para 2020, “aunque no todas las predicciones son correctas. En 2015, decían algunas, íbamos a tener la mitad de luces y termostatos conectados.” Pero algunas sí se cumplen, como el aumento de TV conectada a internet en mayores de 55 años. “Empiezan por Internet, y luego vendrán las Cosas”.

El presidente de Samsung, por ejemplo, pretende que en 2017 el 90% de sus dispositivos estén conectados a la red, incluida “la aspiradora o el purificador de aire. No sé si es interesante, aunque sí veo así que lo esté la Roomba, por ejemplo, para programarla y controlarla”.

Uno de los riesgos es la basura provocada por los posibles cambios constantes de tecnología, por lo que es precisa la “interoperabilidad, que la tecnología sea compatible entre fabricantes y no haya que tirarlo todo”. Las baterías deberán “duran un año o dos, para no tener que tocarlas constantemente, algo que será posible porque la mayoría de los dispositivos se encienden para comunicarse y luego se apagan, y algunos hasta generan su propia energía”.

Habrá que tener cuidado con la seguridad, pues al ser redes inalámbricas, traspasan los límiteddel hogar; y con la privacidad, “algo que siempre depende de como se use, como con las redes sociales”.

Por ahora cada empresa utiliza su propio sistema, “por lo que es imposible que esto despunte”, aunque algunas los usan abiertos, universales. En cuanto a los protocolos, citó los más usados, entre ellos el 6LoWPAN, que “envía mensajes más cortos”, o el Bluetooth. El desarrollo “dependerá de lo que quieran los grandes, como Google o Apple”.

Por último, terminó, habrá que ver quién paga el cambio: “Los proveedores, los usuarios, los que hacen las Cosas, el Gobierno… Creo que serán los usuarios”, respondió.

Industria 

Javier Cortés, responsable de Digital Smart de Accenture, es decir, la división de IdC, se centró en el apartado industrial, en cómo aprovecharlo para conseguir una producción eficiente.

“El objetivo es pasar de producto a servicio, generar servicios nuevos”. Por ejemplo, la empresa de maquinaria Caterpillar ha añadido sensores a sus productos, de manera que sabe qué les está pasando, y muchos los alquilan, con un mantenimiento asociado “y predictivo”. “Se puede ser mucho más concreto, mucho más selectivo, tener un mayor número de clientes con menor coste”.

En las minas de cielo abierto, por otra parte, los sensores se aplican para evitar parones, igual que en las fábricas. “Que una parte no tenga que esperar a otra”. Se puede prever que una pieza se va a estropear, sondear si la pieza está en el almacén, y si no está, pedirla por adelantado, ahorrando “un 30-35%” de tiempo.

Y por último, Isaac Hernández, Country Manager de Google for Work (soluciones empresariales para trabajar conectados), dio un repaso a los productos que está desarrollando Google en el IdC. Comenzó señalando que un teléfono móvil cuenta con “hasta 18 sensores distintos”. lo que habla de las inmensas posibilidades de esta tecnología.

El reto para Google es adelantarse, “ser proactivos”. Es lo que hace Google Now, que es “una especie de asistente, que sabe si estás en casa o en el trabajo, y te indica cuál es el próximo tren que puedes coger. Si sabe que vas a viajar, te da información, el pronóstico del tiempo, sitios para visitar. Si es otra moneda, una calculadora de divisas. Si es otro idioma, un traductor. Según los artículos que lees, te recomienda según tus gustos”.

Mostró también las últimas Google Glass, que no tienen cristales como tales (sólo una pequeña pantalla). Tiene cámara, reconocimiento de voz, batería, pero está “lejos” de lo que se conseguirá. “Se sigue avanzando y simplificando”. Ahora hay una “explosión” de wearables: una pulsera que mide la radiación del sol, etc. “No es sólo el sitio donde lo lleves puesto, sino lo que estás haciendo, si estás corriendo, etc. De eso dependerá quéwearables lleves”.

Otro ejemplo son cepillos de dientes conectados por Bluetooth, que permiten detectar “si tus hijos se los lavan bien”, o una persona con Alzhéimer, como añadió luego Brunete.

En cuanto a los termostatos Nest, “parecía que tendrían poca evolución, y lo que hacen es aprender de cuando estamos en casa o no, produciendo ahorros muy interesantes”. También mostró un i[wearables] para embarazadas, y un sensor para bebés. “Todos están en su primera fase. Se puede optar por ridiculizarlos, porque las experiencias no son redondas, o proyectar cómo serán cuando evolucionen. Nuestro modelo es crear y probar, y cambiar rápido si no funcionan. Algunas no saldrán, pero otras sí.”

Hernández reconoció que en el entorno de consumo no se ha encontrado una aplicación “killer”, determinante, como sí en el profesional. Las Google Glass, por ejemplo, permiten transmitir una operación quirúrgica en tiempo real.

En cuanto al coche autónomo, “que no es un wearable, pero es un tema apasionante”, contó que le han quitado el volante al prototipo de Google, que ahora solo tiene un botón. “Ha hecho dos millones de kilómetros, con 11 accidentes, ninguno culpa del coche, y todos leves”. El coche es un ejemplo de que con los nuevos modelos de negocio “un montón de industrias van a sufrir un trastorno profundo, disruption”.

Otro objetivo de Google es que “cada dispositivo pueda proporcionar una URL a cada persona que se acerca. Una maleta sobre su dueño, un párking sobre la empresa, etc.”

Todo ello hace sentir a Hernández “uncomfortably excited”, es decir, ilusionado pero incómodo, por el tremendo impacto profesional y personal de estos proyectos.

Coloquio 

En el coloquio se habló de los problemas de privacidad. Hernández reconoció que hay que encontrar “fórmulas para que la gente tenga autoridad sobre compartir o no la información, y que entienda cómo funciona el tema”. Gutiérrez Bueno, citando al experto Chema Alonso, señaló, con otras palabras, que es un problema en el que es mejor darse por fastidiado.

Jariego, por su parte, cree que “si algo nos resulta cómodo, renunciamos a la privacidad. Nadie se lee el contrato de 30 páginas, porque perderías vida. En Europa intentamos ser garantes de la privacidad, en Estados Unidos prima la libertad de expresión, y en China, tienen otro modelo”, en el que no profundizó.

Sobre el gasto de energía de los nuevos dispositivos, Brunete señaló que a cambio favorecen la eficiencia: “Lo comido por lo servido. El uso debe ser sostenible”. Cortés añadió que ayudan a promover las energías renovables.

Y sobre la seguridad en los hogares, Brunete señaló que las medidas se van tomando “cuando salen los problemas”.

Un asistente preguntó si esta tecnología podrá fabricarse en España. Jariego cree que hay una oportunidad, y que hay empresas pequeñas haciendo cosas. “Es un problema de escala, si hay que hacer cientos de miles de unidades, se fabrican en China. Es cuestión de creérnoslo, no pensar que lo van a hacer otros”. Brunete citó el caso de BQ, que está desarrollando una planta para desarrollar memorias USB, por ejemplo.

Sobre los modelos de negocio, Hernández cree que crecerá el modelo de producto-servicio, con oportunidades locales, a nivel nacional, según la cultura.

Jariego no cree que las nuevas tecnologías nos dejen sin trabajo, “igual que ha ido pasando con sucesivos avances. Llegaremos a una forma de vivir con ella. Al final tendrá éxito en la medida en que de poder a las personas”.

Un asistente preguntó si los servicios que se ofrezcan gratis con los productos conectados, “como una cafetera conectada a Internet en la cual el fabricante sepa si usas sus cápsulas”, harán que el producto “sea el cliente”. Brunete respondió, a secas, “sí”, y Jariego añadió que “no todo puede pagarse con publicidad, habrá otros modelos de negocio”. Hernández trata de leerlo en positivo: “Cuanto más sepan de mi, si me ofrecen cosas relevantes, tiene valor. Los sistemas de monetización irán apareciendo”. Según Cortés, “se está buscando más confortabilidad para el usuario”.

Brunete completó su respuesta explicando que “nada es gratis en este mundo. Los productos de Google los pagamos de otra forma, dando información, igual que Google”.

Sobre si el IdC se ha disparado en los últimos tiempos, el profesor de la UPM preguntó al público cuántos tenían domótica en casa, y cuatro manos se levantaron: “No ha cambiado nada, salvo el móvil. La domótica lleva 15 años vendiéndose, pero está todo por venir. Tienen que bajar los chips, no puedes pagar 100 euros por dispositivo”. Jariego cree que el problema no es de coste, sino que “no está claro para qué” sirve tener dispositivos conectados.

Por su parte, Cortés añadió que lo que está cambiando es que se están conectando cosas “que antes eran imposibles de conectar”.

La sesión forma parte de un ciclo de 10 jornadas sobre sendas tecnologías que, según la UE, pueden cambiar nuestras vidas: los drones, la impresión en 3D y el grafeno, entre otras.

Fuente: Tendencias21

LOS TRABAJOS DEL FUTURO

LOS TRABAJOS DEL FUTURO

¿Cuáles serán los empleos tecnológicos del futuro?

El avance de la ciencia y la tecnología global demandan nuevas especializaciones para lograr mantener el ritmo de crecimiento. ¿Estás preparado para ser un experto en el futuro?

¿Qué nos depara el futuro? Suele ser una pregunta común que nos hacemos al pensar en nuestro bienestar personal en los años que vendrán. Pero si ampliamos ese foco y en lugar de pensar en nuestro pequeño paso por este mundo miramos más allá, podremos tener una perspectiva un poco mayor de lo que podría llegar a presentarle el futuro profesional a nuestros hijos, nietos y bisnietos.

La tecnología domina gran parte de los avances de la humanidad, y proporciona las herramientas necesarias para que esa evolución sea constante y sólida, pero sin la mano de obra especializada, todo esto podría quedar paralizado. Es verdad que la infinita curiosidad del ser humano nos ha permitido evolucionar a través del tiempo basados en el infalible método “prueba-error”, pero en cierto punto, sin un ingeniero, científico, matemático, o programador, algunas cosas encontrarían su techo en poco tiempo.

Para tomar un punto de referencia histórico similar al actual, podemos decir que la Revolución Industrial, fecha de inicio de la producción en masa, hito que vino de la mano de la máquina de vapor como bandera, fue el comienzo de un proceso de desarrollo tecnológico en el que por primera vez la sociedad estaba involucrada y veía que su alcance y poderío era mayor que antes.

Este hito movilizó las industrias, los medios de transporte y obviamente el consumo, como nunca antes se había visto. La humanidad ya formaba parte del proceso de evolución tecnológica que había comenzado.

Pero esto también requirió de una gran masa de personas capacitadas para avanzar en los logros siguientes, lo que generó el perfeccionamiento de ingenieros, acereros, matriceros, agrimensores, químicos, entre tantos otros.

Así como en la Edad Media un herrero prestigioso podía tener status imperial, en los siglos siguientes, médicos, pensadores, ingenieros y matemáticos fueron ocupando esos estratos sociales de prestigio, que eran considerados como los visionarios del futuro.

En la actualidad existen muchas profesiones que han desaparecido, justamente por la evolución de algunos sectores de la industria y la tecnología. Un matricero fue reemplazado por un software de CAD y una impresora de prototipado rápido, un pintor o un chapista por un robot que pinta y endereza metales. Hasta algunas profesiones relacionadas con la salud comienzan a ver droides enfermeros o cuidadores de ancianos en los mismos pasillos donde circulan a diario.

¿Qué perspectiva podemos tomar para ver la evolución de estas profesiones y comprender lo que podría necesitarse en el futuro?

La ingeniería siempre ha sido la punta de lanza de la evolución humana. Desde una microscópica lente para entrar en un cuerpo humano hasta un puente de kilómetros de largo, esta profesión ha sido necesaria para el desarrollo. En el futuro quizás sean necesarios más ingenieros eólicos, solares y espaciales, si tenemos en cuenta la necesidad de producir energía renovable y no contaminante, así como también sostener nuestro lugar en el espacio exterior, quizás en poco tiempo en forma permanente.

Una estación espacial permanente o una fija en algún planeta podría requerir de agricultores espaciales, personas capacitadas para generar alimentos y mantener a una población estable.

La cantidad de robots tanto en la Tierra como en el espacio requerirá de miles de expertos reparadores de tiempo completo para evitar que en poco tiempo, estos droides comiencen a acumularse y convertirse en chatarra como ocurre hoy con la tecnología doméstica.

¿Buscas empleo?

Tu futuro empleo, el de tus hijos o el de tus nietos podría estar entre estos probables segmentos más desarrollados en el futuro:

Medicina: La manipulación genética, la biomedicina y la epidemiología entre otros campos de los que se esperan grandes avances en los próximos años, serán terreno propicio para nanomédicos, encargados de implantar minúsculas prótesis y robots. El crecimiento y velocidad de propagación de los virus también requerirá de expertos en cuarentenas, con habilidades para contener focos de infección y evitar su alcance. En un futuro que casi pisamos, fabricantes de partes del cuerpo tendrán la tarea de fabricar prótesis, tejidos e incluso órganos. La salud mental generará cada vez más demanda de profesionales para controlar adicciones, estrés, problemas de aprendizaje y fobias, entre otros tantos desequilibrios provocados por el vértigo al que estamos sometidos en una sociedad moderna basada en el consumo.

Ingeniería: La exigencia del cuidado ambiental a las industrias y el ritmo de consumo exigirán un nuevo nivel de ingenieros, especializados en centros de reciclaje, fuentes de energía renovables, tratamiento de efluentes y . El crecimiento de los vehículos alternativos también necesitará de expertos para reparar autos eléctricos, aviones no tripulados o incluso, maquinaria pesada robotizada.

Informática: Muchas de las profesiones que existen en la actualidad tendrán su espacio y demanda en el futuro cercano. Desarrolladores, expertos en seguridad informática, robótica, manejo de contenidos, redes sociales y cualquier tipo de interfaz dentro de la World Wide Web (si existe como la conocemos hoy en día) o del futuro mercado televisivo interactivo y por demanda, serán los principales empleos en una era donde la información domina el consumo global.

Consumo y alimentación: El crecimiento poblacional y los cada vez menos espacios disponibles para la agricultura impulsarán la agricultura hidropónica como alternativa, tanto a nivel calidad (no requiere de pesticidas) como de espacio utilizable (un metro cuadrado de suelo puede contener 100 plantas de frutilla). La ingeniería genética también tendrá un rol destacado en el futuro, con el objetivo de obtener más alimentos con mejores prestaciones y tolerancia a los cada vez más extremos climas terrestres.

Sociedad: Hace varios años que Bill Gates fomenta la educación democrática. Incluso se encarga de financiar proyectos para llevar conocimientos de grandes universidades a todos los confines del mundo. Pero según declaró hace pocas semanas  mientras participaba de una conferencia en Davos, Suiza, “un profesor de Stanford delante de 160 mil alumnos online es alentador pero no suficiente”. Los profesores virtuales o avatares permitirán sustituir la enseñanza presencial por contenidos más dinámicos y al alcance de toda la población, para crear más y mejores oportunidades de desarrollo intelectual. También serán necesarios especialistas en el incómodo cambio climático que está sufriendo nuestro planeta, para evitar tener que abandonar zonas de los continentes por los climas extremos que han provocado las mega industrias. A un nivel menor, pilotos, arquitectos y guías de turismo espaciales podrán ofrecer una mejor experiencia de viaje cuando los vuelos fuera de la atmósfera sean tan comunes (y accesibles) como pasar 10 días en una playa del caribe. Abogados virtuales que resuelvan los millones de conflictos por daño moral, privacidad y propiedad intelectual en internet, organizadores virtuales de bibliotecas y documentación de empresas y traductores de idiomas en un mundo cada vez más globalizado, también podrían ser excelentes oportunidades de empleos para nuestros descendientes.

Se estima que para el año 2030 la población mundial ascenderá a 8.300 millones de individuos, la demanda de alimentos crecerá un 50%, la de agua un 30%, y quizás naciones como China e India sean consolidadas y reconocidas como grandes líderes mundiales, y motores de la industria, siempre y cuando Beijing y Nueva Delhi tengan la suficiente cantidad de expertos en cambios climáticos como para evitar convertirse en ciudades fantasmas en las próximas décadas.

Fuente: FayerWayer

UNIVERSO ANTRÓPICO – Una Realidad Posible – Novela de ciencia-ficción

Profetas de la ciencia ficción: Arthur Clarke

UNIVERSO ANTRÓPICO – Una Realidad Posible.

Novela de Ciencia-Ficción por Lilia Morales y Mori

Puedes bajarla gratis en Universo Antrópico

PREFACIO
Por: Lilia Morales y Mori

Tal vez esta novela nadie la lea. Tal vez no la escribí nunca, tal vez ni siquiera yo existo. En la soledad de mi estudio me he cuestionado muchas veces si hay un argumento fundamental para existir, para ser, para formar parte de este universo. Pero el universo a veces me resulta tan vasto y tan desconocido, que una ola de confusión me invade, cuando trato de penetrar en su enigmático misterio.

Al ver el paisaje que se despliega tras mi ventana, admiro el atardecer con sus tonos rojizos, atravesando un breve conjunto de nubes coloreadas por los rayos del sol, que comienzan a ocultarse tras la montaña. Pronto la silueta de los árboles dibujará el contorno subyacente del cielo, y las estrellas brillarán en las profundidades de la bóveda celeste. Esta visión es real, está frente a mí, y mañana… diferente… pero al fin… el mismo sol, el mismo cielo y las mismas estrellas, se desplegarán con su presencia al atardecer.

Debió un creador programar esta maravillosa iteración cotidiana de múltiples circunstancias y escenarios. Pero, ¿cuál es el propósito de esta perfecta maquinaria, que se manifiesta con la apariencia del artilugio de un movimiento continuo, perenne, que pareciera eternizarse en los meandros inconcebibles de la eternidad. Tal vez pudiera encontrarse la respuesta en los postulados de la ciencia, o en los planteamientos filosóficos de la humanidad, o en el misticismo religioso, o en la esencia de un ser desconocido que habita en las profundidades de uno mismo. Sin embargo, esta placidez temporal no siempre fue así, ni lo será eternamente.

Nuestra reducida visión espacio-temporal, sujeta a las leyes de la naturaleza, nos limita la comprensión del mundo que habitamos y que nos rodea. No obstante, es probable que unas simples reglas gobiernen esta sorprendente complejidad, cuyos ingredientes básicos, controlan el “destino” de la existencia implícita desde el nacimiento, la supervivencia y la muerte del mismo universo, ¿de cuál universo? Imagino una dinámica efervescencia en la matrix del cosmos. Al menos en el contexto “real”, ese es el proceso categórico que nuestra conciencia percibe. Múltiples factores ajenos a nuestra relativa realidad entran en juego, sin que nosotros nos percatemos de ello.

Pero si es un hecho que “Vemos el universo en la forma que es, porque nosotros existimos”, entonces… el universo existirá mientras haya un rastro de “vida inteligente” que lo testifique, que lo contemple, que lo manifieste de forma intrínseca en su inconfundible y personal percepción. En tal caso el principio o “sustancia vital”, es algo más que nuestra propia existencia humana. Es el elemento inalcanzable de nuestro propio entendimiento, porque nosotros somos una circunstancia fugaz, efímera, mutable, que se desenvuelve en el irrisorio ámbito, contenido en un punto imperceptible del majestuoso macrocosmos multidimensional.

Matemáticamente todo ha sido concebido ex profeso. Ningún error tiene cabida en este gran diseño, incluso el proceso del pensamiento evolutivo que se instauró desde sus orígenes, debió ser programado. Como un gran juego, severas reglas dan existencia y poder, a quienes logran ascender en la escala evolutiva del pensamiento. Es el triunfo del adversario, es el reto del intelecto. Ralph-Fulgor es un jugador empedernido, eternizado en el devenir del tiempo, conoce los estatutos y los acata con rigor excesivo, casi como un ritual, porque sabe que se encuentra en el ocaso de una fase ecuménica que está por concluir. Seres galácticos son testigos y partícipes de cualquier desenlace final.

La presencia de los seres humanos no evolucionados se ha diversificado, solo rastros irreconocibles de su pasado se encuentran dispersos en sectores totalmente inermes. Una minoría conservadora lucha por rescatar lo que queda de su memoria, de su lejana idiosincrasia, rescatar sus orígenes y sus dogmas es vital para su futura existencia. Antagónico escenario de confusas realidades, la transhumanidad ha evolucionado a tal grado, que le es posible habitar en diferentes multiversos donde su dominio es casi absoluto, porque han logrado modificar su propia naturaleza, a no ser, por los riesgos inherentes a su creación a lo largo de la evolución científica y tecnológica. Autómatas aliados con otros seres galácticos… también aspiran conquistar la esencia primordial del intelecto absoluto.

La conciencia de un universo antrópico se encuentra encubierta tras la enigmática materia inteligente, su dominio se rige con las reglas de un mecanismo aunque simple, resulta casi siempre, devastador y complejo. La mecánica que lo mantiene en perpetuo movimiento, se ajusta a inflexiones cuánticas aleatorias de un módulo que para nada es estacionario, su dinámica mutable, origina el ámbito de los multiversos y sus circunstancias. Habitar en ellos es penetrar a lo largo de un laberinto infinito de espejos, donde cualquier cosa puede ocurrir en el momento menos imprevisto.

Ralph-Fulgor está consciente de ello, poderosos aliados, copias y entidades de un mundo transitorio e irreal, se desdoblan de su yo interno para traspasar las barreras limitantes del espacio físico. Trascender para él en los confines de un universo antrópico, no tendría sentido si no sembrara una pequeña semilla en la tierra fértil, donde pueda emerger la luz de una nueva humanidad. Reminiscencias de su pasado universal se ven confrontados en el contexto de ese minúsculo mundo, que intenta sobrevivir en los vestigios de un holocausto programado desde el principio de los tiempos. Trascender esta sincronía de hechos le llevara a reencontrarse con un ser extraordinariamente superlativo.

Comienza el día frente a mi ventana, saludo al sol y espero con toda mi alma ver de nuevo las estrellas, que titilan en el cielo con su rostro de Oriónidas, y su presencia inconfundible de seres supremos.

PRÓLOGO
Por: José Luis Cordeiro

DEL UNIVERSO MORTAL AL MULTIVERSO INMORTAL

Lilia Morales y Mori es una visionaria amante del arte y de la ciencia. Aunque originalmente de México, ella tiene una perspectiva universal y, podríamos agregar, hasta multiversal de la vida. En sus obras artísticas ella trata de plasmar una visión tanto temporal como espacial de lo conocido y de lo desconocido, de lo posible y de lo imposible, de lo pasado y de lo futuro, de lo mortal y de lo inmortal.

La ciencia ficción nos permite imaginar y visitar el mundo, o los mundos, del futuro. Muchas veces, la ciencia ficción de hoy se convierte en la ciencia real de mañana. De hecho, la ciencia continuamente abre nuevas puertas del conocimiento. Lo que antes parecía imposible, a veces se vuelve realidad luego. Los teléfonos, los automóviles, los aviones, los antibióticos, los satélites espaciales, las computadoras personales, la Internet, los celulares, todos parecían magia en su momento. Ahora, afortunadamente, cada uno de esos descubrimientos e invenciones son considerados normales por las nuevas generaciones. Pronto otros avances como los viajes espaciales, la teleportación cuántica, la transferencia de memorias, la telecomunicación telepática, la longevidad indefinida, serán probablemente posibles.

Efectivamente, muchas ideas a veces avanzan de la ciencia ficción hacia la ciencia real. Sir Arthur C. Clarke, el conocido científico y autor de ciencia ficción, escribió hace casi medio siglo sus famosas tres leyes del futuro:

• Cuando un científico viejo y distinguido afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado.
• La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse más allá de ellos, hacia lo imposible.
• Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se diferencia de la magia.

Clarke creía que la humanidad llegaría a la inmortalidad física antes del final del siglo XXI. De hecho, los científicos vienen alcanzado grandes logros en estudios de longevidad durante los últimos años y, de continuar así, es probable que se llegue al control del envejecimiento en las próximas dos o tres décadas. Gracias a diferentes desarrollos científicos y tecnológicos, actualmente se han creado ratones que viven casi 3 veces su expectativa de vida promedio, mosquitas de la fruta (Drosophila melanogaster) que viven 4 veces más, y algunos gusanos que han logrado vivir 6 veces más que su expectativa de vida observada normalmente en el medio ambiente.

Los experimentos con ratones son especialmente importantes pues se estima que los ratones y lo seres humanos compartimos, según como se mida, cerca del 90% del genoma. Hay una fundación sin fines de lucro que tiene un premio para crear ratones que vivan indefinidamente. Dicha competencia científica internacional se llama el “Premio del Ratón Matusalén” para crear ratones que alcancen vidas muy largas, con una longevidad creciente. También hay un segundo premio para “rejuvenecer” ratones. Los científicos que participan en el “Premio del Ratón Matusalén” esperan que en dos décadas se pueda controlar el proceso de envejecimiento en los ratones, y quizás una década más tarde se pueda hacer lo mismo en los humanos.

En pocas palabras, lo que hoy parece magia, pronto quizás podrá ser realidad. Los avances científicos recientes muestran que la inmortalidad física no es imposible, y que muchos de nosotros llegaremos a verla con nuestros propios ojos.

UNIVERSO ANTRÓPICO: entre la Divina Comedia y Planilandia

Si tuviera que ubicar algunas de las ideas en la novela de Lilia Morales y Mori, Universo Antrópico quedaría entre la Divina Comedia y Planilandia, con mucha tecnología adicional. Mientras que Dante Alighieri completó su poema épico al inicios del siglo XIV y Edwin Abbott Abbott escribió su novela satírica Planilandia (Flatland: A Romance of Many Dimensions) a finales del siglo XIX, Lilia ha estado trabajando en el siglo XXI visualizando posibilidades para varios siglos en el futuro. Lilia utiliza la noción de transhumanismo, que Dante utilizó por primera vez el verbo italiano “trasumanar” en sus viajes del alma a través del infierno, el purgatorio y el paraíso.

Universo Antrópico: Una Realidad Posible es el nombre completo de la obra que considera una compleja realidad espacio-temporal, mucho más allá de nuestra limitada visión del mundo actual. Al igual que Planilandia nos lleva de un mundo de dos a tres dimensiones, Universo Antrópico nos presenta un multiverso de muchas más complejidad, con una estructura modular fragmentada en 16 sectores, 3 tipos de 16 fracciones divididas en bloques de 4, 5 niveles y 12 dimensiones. Esta compleja estructura modular permite “identificar y localizar la ubicación de un instante espacio-tiempo, a los habitantes y sus características peculiares dentro del mismo, durante el registro de dicho intervalo.”

Al igual que los personajes de Planilandia que están altamente estratificados, desde las mujeres-líneas hasta los sacerdotes-círculos, el Universo Antrópico está habitado por múltiples tipos de personajes. Existen diferentes tipos de Terrenios (Terrenios-Gorka, Terrenios-Fi y Terrenios-Alfa), Intrenios (Intrenios-Artífices, Intrenios-Místicos y Intrenios-Científicos), Androides, Inteligencias Superiores, Dioses y Energías. Los personajes tienen diferentes niveles de conciencia, que van desde los mutantes humanos (Terrenios-Gorka) hasta los Intrenios que son considerados seres del tipo III (con una conciencia altamente sofisticada del “yo” y del universo, un sistema genético especializado, inteligencia artificial, y capacidades de telepatía y teletransporte).

El héroe de la novela es Ralph Fulgor, originalmente un Terrenio-Fi con el nombre de Ralph de Nérilan que fue ascendido a Intrenio-Cientifico. Ralph-Fulgor, junto con sus otros personajes Ralph-Corpo y Ralph-Espejo, se mueven en el tiempo y en el espacio dentro de este cosmos con materia inteligente. Su amor platónico es Hysdara-Nova, Diosa del Renacer Universal, quien le enseñó “que hay infinidad de universos con un sinnúmero de variaciones del mismo suceso, que tienen lugar simultáneamente. El Módulo es imperceptiblemente dinámico, ningún acontecimiento es lineal, de modo que si pretendieras ir al pasado o al futuro, te encontrarías con un panorama completamente sorpresivo.”

Universo Antrópico nos lleva al pasado de nuestro planeta Tierra en el año 1980 y también nos trasporta a un evento apocalíptico futuro en el año 2060, conocido después como la Noche de los Fuegos. Esa tragedia nuclear marca el fin de la Tercera Era de la Humanidad y el inicio de la Era de los Seres Inmortales, aunque no todos fueron inmortales, durante los siglos siguientes. En ese mundo futuro, los mutantes humanos Terrenios-Gorka habitan la superficie del planeta, mientras que la mayoría de los otros personajes habitan diferentes niveles inferiores a miles de metros de profundidad. Parte del conocimiento del mundo antiguo había sido guardado en los 26 tomos de la breve “Historia Antigua de las Culturas que Habitaron sobre la Superficie de la Tierra”. Ese es el escenario donde se desarrolla la trama del Universo Antrópico, una novela que mezcla espacios del pasado, presente y futuro a través de capítulos cortos que entrelazan historias y que hacen pasar el tiempo rápidamente.

Hacia la longevidad indefinida en un nuevo paraíso terrenal

El Poema de Gilgamesh es una epopeya acerca de la búsqueda la inmortalidad por el rey sumerio Gilgamesh cerca de 2.500 años antes de nuestra época. Esa narrativa épica es la historia más vieja de la humanidad y está escrita en tablillas de arcilla utilizando caracteres cuneiformes. La historia nació con la escritura, y la escritura nació con la historia de un rey que buscaba la inmortalidad.

La idea de la inmortalidad ha sido un gran sueño humano desde el comienzo de la historia, y seguramente antes de la invención de la escritura, como demuestran las tradiciones orales de muchas culturas. La ciencia ahora está descubriendo que ese antiguo sueño de la longevidad indefinida parece estar cada día más cerca de convertirse en realidad. De hecho, hoy es posible considerar científicamente tanto una inmortalidad biológica como una inmortalidad computacional.

Desde el punto de vista biológico, hoy sabemos que ya existen células básicamente “inmortales”. Las bacterias son organismos unicelulares que forman comunidades que no envejecen, de forma que mientras ellas no se enfermen, sean comidas o destruidas por otros organismos, grupos de bacterias pueden vivir indefinidamente. En organismos multicelulares también hemos descubierto dos tipos de células que no envejecen, de hecho, podríamos decir que entre las células “inmortales” hay unas que son buenas y otras que son malas. Las células buenas son las germinales que no envejecen y están encargadas de la reproducción de la especie. Las células malas son las células cancerígenas que tampoco envejecen y son el resultado de mutaciones en otras células normales. Diferentes avances científicos, como la secuenciación del genoma, permitirán comprender por qué unas células envejecen y otras no. Adicionalmente, pronto será posible clonar diferentes partes del cuerpo, de forma que cualquier órgano también será remplazable y podrá ser substituido por partes más nuevas y hasta mejoradas.

Desde el punto de vista computacional, hoy estamos comenzando a comprender la complejidad del cerebro humano. Nuestro cerebro contiene aproximadamente cien mil millones de neuronas, y representa así la estructura más compleja del universo conocido hasta el momento. Sin embargo, ya hay científicos trabajando en la creación de cerebros artificiales y estiman que en dos o tres décadas podremos crear estructuras más complejas que el cerebro humano. De hecho, gracias a la Ley de Moore que indica el crecimiento exponencial del poder de las computadoras, es posible que una inteligencia artificial pase el Test de Turing en el 2029 y luego alcance la “singularidad tecnológica” en el 2045, según estiman algunos expertos como Ray Kurzweil. En ese caso, será entonces imposible diferenciar entre una inteligencia artificial y una inteligencia humana. Después también será posible subir todos los conocimientos, recuerdos, experiencias, amores y sentimientos a computadoras, que incluso tendrán una memoria expandible y superior a la memoria humana actual.

Como lo describe rápidamente el Universo Antrópico, los próximos siglos, de hecho, las próximas décadas serán realmente increíbles, y probablemente veamos tanto la inmortalidad biológica como la computacional. Es decir, tanto el “hardware” como el “software” del ser humano podrán no envejecer más, e incluso ambos serán mejorados. La humanidad pasará así a una nueva etapa de su evolución, donde diferentes entes, biológicos o no, podrán ser inmortales. Como intuiría Dante hace siglos, podemos avanzar hacia un Paraíso y “trasumanar” para trascender las limitaciones humanas actuales, avanzar hacia un multiverso con transhumanos y posthumanos.

El cosmos mágico del Universo Antrópico nos lleva a considerar nuevas posibilidades, nuevas fantasías, tal como Dante escribió al terminar la Divina Comedia, ofuscado al contemplar la luz de su Dios. Con el alma inmortal iluminada y descubriendo la visión de armonía universal, así llegó a su Paraíso:

A la alta fantasía aquí faltaron fuerzas;
mas ya movía mi deseo y mi querer,
como rueda a su vez movida,
el amor que mueve el Sol y las demás estrellas.

José Luis Cordeiro, MBA, PhD http://www.cordeiro.org
Co-fundador, Asociación Transhumanista Iberoamericana
http://www.TransHumanismo.org
Fundador, Sociedad Mundial del Futuro Venezuela
http://www.FuturoVenezuela.net
Director, Nodo Venezuela, The Millennium Project
http://www.Millennium-Project.org
Profesor, Singularity University, NASA Research Park, Silicon Valley, California
http://www.SingularityU.org