Pensamiento Creativo y Pensamiento Paradójico

EL QUEHACER DE LA CREATIVIDAD.

La próxima vez que alguien te acuse de tomar una decisión irracional, simplemente explícale que obedeces las leyes de la física cuántica.

En la psicología se está formándose una nueva tendencia que utiliza la física cuántica para explicar el pensamiento paradójico que algunas veces ocurre en los seres humanos, y que también puede ayudar a que los investigadores resuelvan ciertas contradicciones en los resultados de los estudios psicológicos anteriores.

Según la investigadora Zheng Joyce Wang y otros que tratan de modelar matemáticamente nuestros procesos de toma de decisiones, las ecuaciones y los axiomas que más se acercan a la conducta humana pueden ser los que tienen su origen en la física cuántica.

Cuando surge algo que no es consistente con las teorías clásicas, a menudo se le tilda de “irracional”; sin embargo, desde la perspectiva de la cognición cuántica, algunos resultados no resultan ser irracionales: son consistentes con la teoría cuántica y con la forma en la que las personas realmente se comportan.

En dos nuevos estudios, Wang y sus colegas explican su nuevo enfoque teórico de la psicología.

Sus trabajos sugieren que pensar de una manera cuántica, que esencialmente consiste en no seguir un enfoque convencional basado en la teoría clásica de la probabilidad, permite que los seres humanos tomen decisiones importantes en un contexto de incertidumbre, y les permite confrontar preguntas complejas, a pesar de sus recursos mentales limitados.

Cuando los investigadores intentan estudiar el comportamiento humano utilizando sólo modelos matemáticos clásicos de racionalidad, algunos aspectos de la conducta humana resultan inconsistentes. Desde el punto de vista clásico, esos comportamientos parecen irracionales, explica Wang.

Por ejemplo, los científicos han sabido desde hace tiempo que el orden en el que se formulan las preguntas en una encuesta puede cambiar las respuestas, por ello, las encuestadoras normalmente cambian el orden de las preguntas con la esperanza de anular este efecto. Pero Wang y sus colaboradores han demostrado que el efecto se puede predecir y explicar por un aspecto cuántico del comportamiento de las personas.

Solemos pensar que la física cuántica describe el comportamiento de las partículas subatómicas, pero no el comportamiento de las personas. Sin embargo, dice Wang, la idea de que la física cuántica describe el comportamiento humano no es tan descabellada. Wang y sus colaboradores no se centran en los aspectos físicos del cerebro, sino más bien en la manera en la que los principios matemáticos abstractos de la teoría cuántica pueden arrojar luz sobre la cognición humana y el comportamiento.

La física cuántica se ocupa de la ambigüedad en el mundo físico. Debido a su incertidumbre intrínseca, el estado de una partícula particular, la energía que contiene y su ubicación se calculan únicamente en términos de probabilidades.

La cognición cuántica es lo que ocurre cuando los seres humanos tienen que lidiar mentalmente con la ambigüedad. A veces no estamos seguros de cómo nos sentimos, o sentimos incertidumbre sobre qué opción elegir, o tenemos que tomar decisiones basadas en información limitada.

En el célebre experimento mental de Schrödinger, en el que a un gato se le coloca en una caja junto con un matraz que contiene un veneno y una fuente radiactiva, después de un tiempo el gato está simultáneamente vivo y muerto, ya que su estado depende de que si un contador Geiger detecta la radiación y el frasco se rompe, liberando el veneno que mata al gato. En ese sentido, el gato tiene un potencial de estar vivo o muerto al mismo tiempo. El efecto se llama superposición cuántica. Cuando abrimos la caja, ambas posibilidades ya no se superponen, y el gato debe estar vivo o muerto.

Con la cognición cuántica, es como si cada decisión que tomamos es nuestro propio y único gato de Schrödinger, ejemplifica la investigadora.

A medida que reflexionamos sobre nuestras opciones, las imaginamos en nuestra mente. Durante un tiempo, todas las opciones coexisten con diferentes grados de potencial: esa es la superposición. Luego, cuando nos concentramos en nuestra opción preferida, las otras opciones dejan de existir para nosotros.

Con el enfoque clásico de la psicología, las decisiones podrían no tener sentido, y los investigadores tienen que construir nuevos axiomas matemáticos para explicar el comportamiento en ese caso particular. El resultado es que hay muchos modelos psicológicos clásicos, algunos de los cuales están en conflicto, y ninguno de los cuales se aplica a todas las situaciones.

Con el enfoque cuántico, Wang y sus colegas argumentan que muchos aspectos diferentes y complejos del comportamiento se puede explicar con el mismo conjunto limitado de axiomas.

Fuente: Ciencia al Día

 

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Después de la singularidad, ¿qué? 7 futuros hipotéticos entre la humanidad y la inteligencia artificial

¿LA CIVILIZACIÓN HUMANA TIENE FUTURO ANTE UNA ENTIDAD QUE FÁCILMENTE PODRÍA SOBREPASARNOS INTELECTUAL Y TECNOLÓGICAMENTE? ¿NUESTRA ESPECIE SERÁ VÍCTIMA DE SU PROPIA INVENCIÓN?

Ray Kurzweil El Futuro y la Singularidad Tecnológica

El ser humano es una especie sorprendente por la capacidad de ir más allá de sus propios recursos. Ese fue el recurso que aseguró la supervivencia del género y aun ahora nos mantiene en este planeta. El desarrollo intelectual de nuestra especie permitió que comprendiésemos los procesos del mundo para, poco a poco, utilizarlos a nuestro favor. En cierta forma eso es la tecnología: la manipulación del medio para asegurar nuestra supervivencia.

Esa, sin embargo, es una definición elemental. Con el tiempo nuestra tecnología llegó a un punto en el que parece encaminada a desprenderse del ser humano, a existir autónomamente e incluso continuar su existencia por medio de mejoras que puede implementar por sí misma.Grosso modo, esas son las cualidades de la inteligencia artificial, la cual podría alcanzar un grado de perfeccionamiento que en el dominio especializado se conoce como singularidad.

Recientemente, George Dvorsky elaboró en el sitio io9 una lista con escenarios hipotéticos, aunque inesperados, que podrían ocurrir una vez que la tecnología cobre conciencia de sí misma y tome decisiones al margen de los intereses de nuestra especie.

Después de todo, si la inteligencia artificial está hecha a nuestra imagen y semejanza, no sería extraño que hiciera lo que nosotros ya hacemos con otros seres vivos de este planeta.

¿Una humanidad interconectada por el placer?

Supongamos que un dispositivo de Superinteligencia Artificial que se mejora a sí mismo (SAI, por sus siglas en inglés) llega a la conclusión de que el propósito último de la existencia es el placer. De entrada no sería un razonamiento extraño, pues ya el ser humano en algún momento de su historia pensó algo parecido (el caso más célebre es el del filósofo griego Epicuro). Supongamos entonces que dicho dispositivo concluye no sólo que ese es el propósito de su existencia, sino también de la humanidad. En un escenario de tecnología extrema en el que pudiéramos recibir estimulación transcraneal, ¿podría una entidad robótica mantener conectada a toda la población en una fantasía de placer artificial continuo?

La huida

Otra conclusión factible: después de analizar posibilidades y escenarios hipotéticos, la entidad dotada con SAI concluye que la mejor alternativa es abandonar al ser humano y este planeta: “Hasta luego, y gracias por el pescado”.

La distopía del control único

Una entidad superinteligente, construida en el marco de los límites del razonamiento humano, podría llegar a la conclusión de que para cumplir con su razón de ser antes tiene que asegurar su supervivencia. ¿De qué manera? Eliminando cualquier situación o entidad que le represente una amenaza, lo cual implicaría vigilar, controlar y, en fin, convertirse en el punto focal de un régimen totalitario en donde todo sucedería bajo su mirada.

El hombre vs las máquinas y la regresión civilizatoria resultante

En varias fantasías de ciencia ficción la convivencia entre el hombre y la inteligencia artificial pronto deviene dependencia y, a partir de ahí, sometimiento: al ceder tantos aspectos de su vida y sus acciones cotidianas, la humanidad termina esclavizada por su propia invención. ¿Y no es este el antecedente de la rebeldía que, por otro lado, también ha caracterizado a nuestra especie? El resultado sin embargo sería que, si la humanidad resultara triunfante en esta lucha, tal vez tendría que comenzar a reconstruir su historia desde una etapa parcialmente primitiva.

Encuentros cercanos

Si la humanidad fuera capaz de desarrollar una entidad de Superinteligencia Artificial, es posible que ello implicaría también la consecución de la tecnología necesaria para entrar en contacto con civilizaciones extraterrestres. Quizá la singularidad es el punto indicado para demostrar el avance de nuestra especie, el logro necesario para que otras civilizaciones presten atención a lo que sucede en la Tierra.

Si es el caso, ¿esas civilizaciones permitirían que continuásemos con nuestro propio desarrollo?

¿Despertar del sueño?

 

La posibilidad de que vivamos en una simulación hecha por computadora podría tener en la singularidad su punto ciego. Tal vez esto que vivimos es la fantasía virtual de una civilización humana mucho más avanzada de lo que somos capaces de imaginar; quizá somos parte de un experimento que busca conocer el efecto de múltiples variables. Si este fuera el caso, tal vez conseguir la singularidad en IA equivaldría a alcanzar el límite de un sistema después del cual no habría nada.

El hack último

¿Una SAI podría descifrar los misterios del cosmos? ¿Podría encontrar la manera de detener la entropía? ¿Podría generar una especie de universo artificial alterno conectado con el que conocemos por medio de un agujero de gusano? Si su propósito es asegurar su supervivencia, ¿no llegaría hasta lo último para conseguirlo?

Fuente: pijamasurf