La vida sintética puede ser la solución a los problemas del planeta

El primer hombre en proveer a una célula de ADN artificial, Craig Venter, dio una conferencia en el Trinity College de Dublín con el título ‘¿Qué es la vida?’ en la que afirmó que el siguiente paso hacia la vida totalmente sintética “se logrará muy pronto”. Fue un homenaje a la charla del mismo nombre que en 1943 pronunció el físico Erwin Schrödinger y que abrió la mente de los biólogos moleculares de la época. Entre ellos, James Watson, descubridor de la doble hélice de ADN, que a sus 84 años también ha participado en ESOF 2012.

Craig Venter es el biólogo que montó una empresa para crear su propio Proyecto Genoma Humano, que logró la primera secuenciación completa del material genético de un ser vivo, y el mismo que hace dos años anunció que había logrado crear vida sintética. Este emprendedor, aclamado por muchos como el científico del futuro, fue ayer el protagonista del EuroScience Open Forum (ESOF) en Dublín con la conferencia “¿Qué es la vida? Una perspectiva del siglo 21” en el Trinity College.

Venter condujo a su público, que abarrotaba el Teatro Público del Trinity College, a través de la historia de la genética moderna desde principios del siglo XX, cuando aún no se conocía la función del ADN, hasta el presente, en el que él y su equipo siguen construyendo biología artificial en el Instituto J. Craig Venter.

“La vida es un sistema regido por un software, que es el genoma”. Esta ha sido la respuesta más concisa de Venter a la peliaguda cuestión de su charla. Ha insistido en utilizar esta imagen para explicar que se puede convertir el código genético, que es analógico y está formado por una secuencia de bases, en uno digital, de ceros y unos, y así diseñar ADN desde el ordenador, tal y como él hizo hace dos años.

No obstante, “aquello fue una prueba de concepto para demostrar que se puede crear una forma de vida sintética –ha aclarado–. La mayor parte de los científicos pensaban que el plan nunca funcionaría: se trata de emular la complejidad del diseño de una forma de vida. Y sí, logramos crear algo extremadamente parecido a una vida”.

Un físico abrió la puerta de la genética moderna

Si a alguien le suena el título de su charla magistral, no es casualidad. La conferencia de Venter es una actualización moderna de la que dio en 1943 el físico austriaco Erwin Schrödinger con el nombre ‘¿Qué es la vida?’, en el Instituto de Estudios Avanzados de la capital irlandesa, y que dio lugar a su libro homónimo. Una obra escrita desde la curiosidad del no experto, que cambió para siempre los cimientos de la biología molecular. Venter se ha declarado fan. “Schödinger predijo lo que los biólogos aún no habían imaginado y en la mayoría de las cosas acertó”, ha afirmado.

“Él quería saber si la vida obedecía principios físicos. Es sorprendente que anticipara incluso la existencia de los genes antes de que se probara que el ADN contenía el material genético, antes de que se conociera su estructura y antes de que el código genético se pudiera descifrar”, afirmaba Venter en la rueda de prensa previa a su charla, que ha sido moderada por Tim Radford, decano del periodismo científico en The Guardian, para quien la conferencia de Schrödinger “ha sido la más influyente que jamás se ha dado”.

El propio James Watson, descubridor de la doble hélice de ADN, lo reconocía durante su intervención en ESOF la misma tarde del jueves. Watson mostró la carta que él y su colega Francis Crick escribieron a Schödinger en 1953. Le enviaban el artículo recién publicado cuatro meses atrás en la revista Nature en el que se desvelaba la estructura helicoidal de la molécula de la vida. Su carta terminaba así: “Verá que, según parece, su término “cristal aperiódico” [contenedor de información genética imaginado por Schrödinger] es bastante adecuado”.

“Ya controlamos los detalles de la vida”

La lógica visionaria del físico había esbozado el secreto de la vida diez años antes de que se descubriera la doble hélice en la que se enroscan los genes. Schödinger comenzó su charla preguntando: ‘¿Puede definirse la vida con la física y la química?’. “La cuestión queda muy por encima del estado de la ciencia en 1943 –opina Venter–. Hoy ya hemos escrito un código de ADN y hemos sintetizado un genoma completo que codifica los componentes de la célula. Controlamos detalles de la vida”.

Watson no debe de comulgar con tales ideas, por lo que había dejado caer en su sesión, unas horas antes: “Si Venter quiere conocer los secretos de la vida, que vaya a la iglesia”. Aun así, el premio Nobel de 84 años, conocido por sus opiniones controvertidas y ultraconservadoras, asistió a la conferencia y ambos, muy educadamente, alabaron el trabajo del otro y se estrecharon la mano. Quedó claro lo que Venter ha declarado en alguna ocasión, que lo suyo es una relación de amor y odio.

Por ahora, lo que Venter logró en 2010 es la proeza de crear lo que él llama “una forma de vida mínima”. Para ello, diseñó su ADN por ordenador, ‘fabricó’ su genoma artificial uniendo compuestos químicos de laboratorio, lo trasplantó en una célula receptora natural y este tomó el control absoluto. Es decir, la bacteria cambió de especie, se hizo sintética. “El siguiente paso será prescindir de la célula biológica contenedora y creo que eso lo lograremos pronto”, ha dicho con aplomo el empresario.

Diseñar vida sin todos los datos del modelo

Él asegura que su reto intelectual traerá beneficios a toda la sociedad. “Tenemos graves problemas mundiales: hay millones de personas sin agua limpia, medicinas, comida, energía… Se prevé que la población mundial crezca en dos mil millones durante la próxima década, es como agregar una India entera”. Y según él, “la vida sintética puede ser la solución a los problemas del planeta”, puesto que serviría en un futuro para crear sistemas de generación de energía, depuración de aguas y creación de alimentos.

El genoma artificial del estadounidense ha hecho que los biocientíficos de todo el mundo se detengan sobre la pregunta “¿Qué es la vida?”, incluido él mismo que, como Schrödinger, desearía conocer sus entresijos más esenciales, en este caso para recrearla en el laboratorio: “Para diseñar una vida desde la base, nos fijamos en los organismos simples, pero tienen genes que no sabemos cómo funcionan. Es muy difícil y extraño construir algo desde sus fundamentos cuando no los conocemos completamente”.

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