DE PLANILANDIA A LA CUARTA DIMENSIÓN

Edwin H. Abbott fue matemático, teólogo y estudioso de la gramática y los clásicos ingleses. Con tal currículum, era de esperar que si se ponía a escribir le saliera una novela como ”Planilandia”, catalogada por los editores, con bastante acierto, como un clásico de la ciencia-ficción. A pesar de eso, es ciencia ficción sin naves espaciales, sin viajes en el tiempo y sin extraños artilugios: es ciencia ficción matemática y los protagonistas son figuras geométricas. Y, sobre todo, es una sátira magnífica de la sociedad británica de hace más de un siglo.

Planilandia es un lugar rígido en el que el pensamiento individual no está bien visto: todo el mundo conoce su función y sus limitaciones, y no debe intentar sobrepasarlas. El aspecto físico de los habitantes de Planilandia determina su estatus social: cuantos más lados tiene la figura de un individuo, más alto es su rango, lo cual significa que pertenece a una clase social con mayor poder económico y político. Así, lo más bajo de la estructura social masculina son los triángulos que constituyen las fuerzas del orden (ejército, policía, etc.). La clase dirigente (reyes, gobernantes, políticos, etc.) se representa mediante círculos.

Los niños nacen con una forma irregular y durante su crecimiento son sometidos a un proceso de reconfiguración en el que alcanzarán su forma definitiva. Este proceso incluye una operación practicada por una herramienta similar a un cascanueces de tamaño enorme, operación siempre dolorosa y cuyo resultado no siempre alcanza su propósito (en realidad casi nunca). Los niños que fallecen en el proceso se eliminan.

Las mujeres no tienen forma definida. Son rectas que emiten un grito según se mueven para avisar de su condición ya que los miembros masculinos sólo pueden visualizarlas como un punto, y no las ven llegar (recordemos que el libro muestra despiadadamente la sociedad de la época; eso incluye una acentuada misoginia, de la que no queda claro si se describe como sátira o simplemente el autor asume que “debe ser así”).

En cierto punto de la novela un personaje llamado “Cuadrado” se va a encontrar con una tempestuosa sorpresa: la visita de un extraño ser que dice llamarse Esfera y que proviene de un mundo donde existe una tercera dimensión llamada ”altura”. Llevado por Esfera hacia esos nuevos mundos, Cuadrado queda fascinado ante las espectaculares posibilidades que ofrece un mundo tridimensional y, a su regreso, tratará de explicar a sus contemporáneos todas las maravillas que ha podido descubrir gracias a su ”revelación”. Ello, sin embargo, le valdrá las burlas y la incomprensión de sus conciudadanos en una sociedad aterrada ante cualquier perspectiva de cambio en sus hasta ahora inamovibles creencias. Cuadrado dará con sus cuatro esquinas en la cárcel, lugar desde donde escribe esta increíble historia, enfrentado, sin embargo, a sus propias dudas sobre si sus descubrimientos fueron en verdad ciertos o sólo producto de su imaginación.

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Interesante novela que nos hace reflexionar sobre la posibilidad de la existencia de otras dimensiones. En el siguiente video Carl Sagan explica la cuarta dimensión, iniciando con el concepto de la vida lineal de la novela “Planilandia” extraordinariamente escrita por el matemático Edwin H. Abbott. Un buen punto de referencia para tratar de internarse en la compleja posibilidad de la cuarta dimensión.

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